Nivel IV: Otras estructuras matemáticas
Otras estructuras matemáticas
LAS CONDICIONES INICIALES y constantes físicas de los multiversos Nivel I, Nivel II y Nivel III pueden variar, pero las reglas fundamentales que gobiernan a la Naturaleza no cambian. ¿Por qué limitarnos a eso? ¿Por qué no permitir que las propias leyes varíen? ¿Qué tal un universo que obedezca las leyes de la física clásica sin efectos cuánticos? ¿Qué tal un tiempo que fluya por pasos discretos, como en las computadoras, en lugar de ser continuo? ¿Qué tal un espacio sin tiempo? ¿Qué tal un universo que sea sólo un dodecaedro vacío? En el multiverso Nivel IV, todas esas realidades alternativas existen.
Un indicio de que tal multiverso podría no ser mera especulación es la estrecha correspondencia entre los mundos del razonamiento abstracto y la realidad observable. Las ecuaciones, y más generalmente, las estructuras matemáticas, como los números, vectores y objetos geométricos, describen el mundo con notable verosimilitud. En una famosa conferencia de 1959, el físico Eugene P. Wigner dijo que “la enorme utilidad de las matemáticas para las ciencias naturales es algo casi misterioso”. A la vez, las estructuras matemáticas nos parecen sobrenaturalmente reales. Satisfacen el criterio central para una existencia objetiva: son las mismas sin importar quién las esté estudiando. Un teorema es verdadero sin importar que lo demuestre un humano, una computadora o un delfín inteligente. Las civilizaciones extraterrestres encontrarían las mismas estructuras matemáticas que nosotros. Por eso los matemáticos suelen decir que descubren estructuras matemáticas, no que las crean.
Hay dos paradigmas sostenibles pero diametralmente opuestos para entender la correspondencia entre las matemáticas y la física, una dicotomía discutida desde Platón y Aristóteles. Según el paradigma aristotélico, la realidad física es fundamental y el lenguaje matemático es apenas una aproximación útil a ella. Según el platónico, la estructura matemática es la realidad auténtica y los observadores la perciben de manera imperfecta. En otras palabras, los dos paradigmas difieren sobre qué cosa es más básica, si la perspectiva de rana del observador o la de ave de las leyes físicas. El paradigma aristotélico prefiere la de la rana, mientras que el platónico opta por la del ave.
Cuando niños, mucho antes de saber que las matemáticas existían, fuimos adoctrinados en el paradigma aristotélico. La visión platónica es un gusto adquirido. Los físicos teóricos modernos tienden a ser platónicos, sospechan que las matemáticas son tan buenas para describir el Universo porque éste es inherentemente matemático. Entonces, toda la física es, en resumidas cuentas, un conjunto de problemas matemáticos: en principio, un matemático con inteligencia ilimitada y recursos podría en principio calcular la perspectiva de la rana; es decir, calcular qué observadores conscientes hay en el Universo, qué perciben, y qué lenguajes inventan para comunicar sus percepciones.
Una estructura matemática es una entidad abstracta e inmutable que está fuera del espacio y del tiempo. Si la historia fuera un filme, la estructura correspondería no a un cuadro, sino a todo el rollo de película. Consideremos, por ejemplo, un mundo formado por partículas puntuales que se mueven en un espacio tridimensional. En un espacio-tiempo tetradimensional (la perspectiva del ave) las trayectorias de esas partículas semejan una maraña de fideos. Si la rana ve una partícula que se mueve a velocidad constante, el ave percibe una fibra recta de fideo. Si la rana ve un par de partículas en órbita mutua, el ave percibe dos tramos de fideo trenzados, como una doble hélice. Para la rana, el mundo se describe mediante las leyes del movimiento y gravitación de Newton. Para el ave, se describe mediante la geometría de la pasta: una estructura matemática. La propia rana es simplemente un conjunto de fideos, cuyo complejo trenzado corresponde a un aglutinamiento de partículas que almacenan y procesan información. Nuestro universo es bastante más complicado que ese ejemplo, y los científicos todavía no saben a qué estructura matemática corresponde, si es que corresponde a alguna.
El paradigma platónico propone la pregunta de por qué el Universo es como es. Para un aristotélico, esa pregunta no tiene sentido: el Universo simplemente es. Pero el platónico no deja de admirarse de que pudo ser distinto. Si el Universo es inherentemente matemático, ¿por qué sólo se escogió una de las muchas estructuras matemáticas para describir un universo? Parecería que el corazón mismo de la realidad incorpora una asimetría fundamental.
Como salida de este laberinto, propongo que la simetría matemática total sigue siendo válida; que todas las estructuras matemáticas existen también en lo físico. Cada estructura matemática corresponde a un universo paralelo. Los elementos de este multiverso no residen en el mismo espacio, sino que existen fuera del espacio-tiempo. La mayoría de ellos quizá no tiene observadores. Podemos considerar esta hipótesis como una forma de platonismo radical, afirmando que las estructuras matemáticas del reino de las ideas de Platón o el “paisaje mental” del matemático Rudy Rucker de la Universidad Estatal de San José existen en un sentido físico. Es similar a lo que el cosmólogo John D. Barrow de la Universidad de Cambridge denomina “el p de los cielos”; lo que el difunto filósofo de la Universidad de Harvard, Robert Nozick, llamó el principio de fecundidad y lo que el difunto filósofo de Princeton, David K. Lewis, denominó realismo modal. El Nivel IV completa la jerarquía de los multiversos, pues cualquier teoría física fundamental congruente consigo misma puede expresarse como algún tipo de estructura matemática.
La hipótesis del multiverso Nivel IV hace predicciones que pueden probarse. Como la del Nivel II, involucra un conjunto (en este caso, toda la gama de estructuras matemáticas) y efectos de selección. A medida que los matemáticos sigan categorizando las estructuras matemáticas, seguramente hallarán que la estructura que describe nuestro mundo es la más genérica y congruente con nuestras observaciones. De igual manera, nuestras observaciones futuras deberán ser las más genéricas que sean congruentes con nuestras observaciones pasadas, y nuestras observaciones pasadas deberán ser las más genéricas que sean congruentes con nuestra existencia.
Cuantificar qué significa “genérica” es un grave problema, y esta investigación apenas se inicia. Pero una sorprendente y alentadora característica de las estructuras matemáticas es que las propiedades de simetría e invariancia, a las que se debe la simplicidad y orden de nuestro universo, tienden a ser genéricas: más la regla que la excepción. Las estructuras matemáticas tienden a tener por principio esas propiedades, y es necesario agregarles complicados axiomas adicionales para disiparlas.
Y, ¿qué opina Occam?
LAS TEORÍAS CIENTÍFICAS de los universos paralelos forman, entonces, una jerarquía de cuatro niveles, en la cual los universos van siendo cada vez más diferentes del nuestro. Podrían tener distintas condiciones iniciales (Nivel I); diferentes constantes físicas, partículas y simetrías (Nivel II); o diferentes leyes físicas (Nivel IV). Es irónico que el Nivel III haya sido el más atacado en las últimas décadas, pues es el único que no agrega tipos cualitativamente nuevos de universos.
En la próxima década, las enormemente mejoradas mediciones cosmológicas del fondo de microondas y de la distribución a gran escala de la materia apoyarán o refutarán el Nivel I, al describir mejor la curvatura y topología del espacio. Esas mediciones también explorarán el Nivel II, al ensayar la teoría de la inflación caótica. Los avances en la astrofísica y en la física de altas energías deberán aclarar a qué grado están “calibradas” las constantes físicas, y así reforzarán o debilitarán la verosimilitud del Nivel II.
Si tienen éxito los esfuerzos actuales por construir computadoras cuánticas, se tendrán mayores evidencias en favor del Nivel III, ya que, en esencia, se estaría explotando el paralelismo del multiverso Nivel III para realizar cálculos paralelos. Los experimentadores también están buscando evidencias de violación de la unitaridad, lo cual descartaría al Nivel III. Finalmente, el éxito o fracaso en el gran desafío de la física moderna —de unificar la relatividad general y la teoría cuántica de campos— será crucial en las opiniones sobre el Nivel IV. O bien descubriremos una estructura matemática que concuerde exactamente con nuestro universo, o nos toparemos con un límite a la irrazonable eficacia de las matemáticas y nos veremos obligados a olvidar ese nivel.
¿Debería usted creer entonces en los universos paralelos? Los principales argumentos contra ellos dicen que son un desperdicio y que son raros. El primer argumento es que las teorías de multiversos no resisten la navaja de Occam (o principio de la parsimonia) porque postulan la existencia de otros mundos que no podremos observar. ¿Por qué habría de ser tan derrochadora la Naturaleza permitiendo una infinidad de mundos diversos? Pero ese argumento se puede voltear en favor de los multiversos. ¿Exactamente qué estaría desperdiciando la Naturaleza? Ciertamente no sería espacio, ni masa ni átomos; el incontrovertible multiverso Nivel I ya tiene cantidades infinitas de los tres, así que, ¿a quién le importa si la Naturaleza desperdicia un poco más? La cuestión importante aquí es la aparente disminución de la simplicidad. A un escéptico le preocuparía toda la información que faltaría para especificar todos esos mundos invisibles.
Pero un conjunto completo es a menudo bastante más sencillo que uno de sus miembros. Este principio puede enunciarse más formalmente usando la noción del contenido de información algorítmica. En el caso de un número éste es, en general, la cantidad en bits del programa computacional más breve cuyo resultado sería ese número. Por ejemplo, consideremos el conjunto de todos los enteros. ¿Qué es más sencillo, todo el conjunto o un solo número? Ingenuamente podríamos pensar que un solo número es más sencillo, pero todo el conjunto puede generarse mediante un programa computacional bastante trivial, mientras que el programa para un solo número puede ser larguísimo. Por lo tanto, en realidad lo más sencillo es el conjunto completo.
De manera similar, el conjunto de todas las soluciones a las ecuaciones de campo de Einstein es más sencillo que una solución específica. El primero consiste de unas cuantas ecuaciones, mientras que la segunda exige especificar una cantidad enorme de datos iniciales sobre alguna hipersuperficie. La lección es que la complejidad crece cuando restringimos nuestra atención a un determinado elemento de un conjunto y perdemos así la simetría y simplicidad que eran inherentes a la totalidad de los elementos tomados en conjunto.
En este sentido, los multiversos de más alto nivel son los más sencillos. Pasar de nuestro universo al multiverso Nivel I elimina la necesidad de especificar condiciones iniciales; pasar al de Nivel II elimina la de especificar constantes físicas, y el multiverso Nivel IV elimina la de especificar cualquier cosa. La opulencia de la complejidad reside únicamente en las percepciones subjetivas de los observadores; es decir, en la perspectiva de la rana. Desde el punto de vista del ave, el multiverso no podría ser más sencillo.
La objeción de la rareza es estética y no científica, y sólo tiene sentido dentro de una perspectiva aristotélica. Pero, ¿qué esperábamos? Cuando hacemos una pregunta profunda sobre la naturaleza de la realidad, ¿no se espera una respuesta que suene rara? La evolución nos confirió una intuición para la física cotidiana que ayudaba a nuestros lejanos antepasados a sobrevivir; por eso cuando nos aventuremos más allá del mundo cotidiano, deberíamos esperar que todo nos parezca raro.
Una característica común de los cuatro niveles de multiverso es que la teoría más sencilla y discutiblemente más elegante implica por principio universos paralelos. Para negar la existencia de esos universos, tendríamos que complicar nuestra teoría agregándole procesos no comprobados experimentalmente y postulados ad hoc: el espacio finito, el colapso de la función de onda y la asimetría ontológica. Nuestra decisión depende, entonces, de lo que consideremos más dispendioso e inelegante: muchos mundos o muchas palabras. Quizá nos iremos acostumbrando poco a poco a las rarezas de nuestro cosmos y aceptaremos que son parte de su belleza.
TEXTO ORIGINAL DE MAX TEGMAR,(Dept. of Physics, MIT )AQUÍ SU WEB EN INGLÉS
Publicado por VERSUS EN MATRIX en 07:37
Etiquetas: UNIVERSOS MÚLTIPLES, UNIVERSOS PARALELOS
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viernes, 26 de noviembre de 2010
ANTONIO UNGAR:PREMIO HERRALDE DE NOVELA 2010.
Antonio Ungar: Premio Herralde de Novela 2010
El escritor bogotano Antonio Ungar fue merecedor del Premio Herralde de Novela por la obra "Tres ataudes blancos". Libros (Web)
La novela "Tres ataúdes blancos" del escritor colombiano Antonio Ungar, un thriller demente con trasfondo político en un imaginario país latinoamericano, ha sido la ganadora de la XXVIII edición del Premio Herralde de novela que concede la editorial Anagrama y que está dotado con 25.000 dólares.
Videos relacionados
•"No es un manifiesto político, es una burla": Antonio Ungar sobre su novela "Tres ataúdes blancos".
La obra de este joven escritor, que reside en la localidad de Jaffa, enclavada en Tel Aviv, narra las vicisitudes de un ciudadano de a pie, "absolutamente tímido", que por un error se ve forzado a suplantar al líder de un partido político.
Esa circunstancia le lleva a vivir una serie de aventuras inverosímiles para intentar acabar con el régimen totalitario de Miranda, un Estado que tiene un poco de cada de uno de los países sudamericanos, ha explicado hoy el autor tras hacerse público el fallo del premio.
Ungar (Bogotá, 1974) define "Tres ataúdes blancos" como una farsa con un gran componente de humor negro, entroncada en parte con otras "novelas de dictador", como las de su compatriota Gabriel García Márquez, autor que siempre ha leído como si fuera un clásico, "un escritor muerto".
El primer colombiano que gana el Herralde señaló que su novela refleja cómo la ciudadanía normal de estos países se relaciona con la política.
"La realidad es tan desbordante que no me he tenido que inventar nada, he sacado eventos tomados del día a día; en Colombia o Perú ocurren algunas cosas que cómo material literario resultan excesivas", afirmó el escritor que define al dictador de su obra como un político de corbata y cuello blanco, elegido democráticamente, pero igualmente tirano.
El thriller absurdo, "todos quieren matar al protagonista, tanto sus compañeros como la oposición", viene acompañado por una historia de amor que sirve de hilo conductor pero igualmente tamizada por el humor.
Ungar es aficionado a la literatura norteamericana y cree que en la confección de esta novela le han influido más algunas películas y músicas, y lo que oye en la calle, que un canon literario concreto.
Además, apuntó el sentido del humor como uno de los elementos básicos presentes en la cultura de su país: "tras una matanza, esa misma tarde ya hay un chiste, reirse de lo trágico es algo muy colombiano, hay algo que conecta la risa y la muerte", aseguró Ungar.
El escritor, que lleva muchos años fuera de su país, es muy crítico con los gobernantes de Colombia y la vecina Venezuela. Hugo "Chávez es un líder populista que se vende como izquierda, y que está confirmando todo los tópicos de la derecha sobre la izquierda", señaló el novelista.
Ungar colabora para diversos medios escritos desde su residencia en Jaffa, donde está preparando otra novela sobre una secta que se ubica entre Brasil y Alemania, y no descarta escribir sobre los territorios ocupados, "aunque es muy complicado hacerlo sin ser de allí", reconoció el autor, que lamentó la censura implantada hoy en día en Israel. EFE
El escritor bogotano Antonio Ungar fue merecedor del Premio Herralde de Novela por la obra "Tres ataudes blancos". Libros (Web)
La novela "Tres ataúdes blancos" del escritor colombiano Antonio Ungar, un thriller demente con trasfondo político en un imaginario país latinoamericano, ha sido la ganadora de la XXVIII edición del Premio Herralde de novela que concede la editorial Anagrama y que está dotado con 25.000 dólares.
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•"No es un manifiesto político, es una burla": Antonio Ungar sobre su novela "Tres ataúdes blancos".
La obra de este joven escritor, que reside en la localidad de Jaffa, enclavada en Tel Aviv, narra las vicisitudes de un ciudadano de a pie, "absolutamente tímido", que por un error se ve forzado a suplantar al líder de un partido político.
Esa circunstancia le lleva a vivir una serie de aventuras inverosímiles para intentar acabar con el régimen totalitario de Miranda, un Estado que tiene un poco de cada de uno de los países sudamericanos, ha explicado hoy el autor tras hacerse público el fallo del premio.
Ungar (Bogotá, 1974) define "Tres ataúdes blancos" como una farsa con un gran componente de humor negro, entroncada en parte con otras "novelas de dictador", como las de su compatriota Gabriel García Márquez, autor que siempre ha leído como si fuera un clásico, "un escritor muerto".
El primer colombiano que gana el Herralde señaló que su novela refleja cómo la ciudadanía normal de estos países se relaciona con la política.
"La realidad es tan desbordante que no me he tenido que inventar nada, he sacado eventos tomados del día a día; en Colombia o Perú ocurren algunas cosas que cómo material literario resultan excesivas", afirmó el escritor que define al dictador de su obra como un político de corbata y cuello blanco, elegido democráticamente, pero igualmente tirano.
El thriller absurdo, "todos quieren matar al protagonista, tanto sus compañeros como la oposición", viene acompañado por una historia de amor que sirve de hilo conductor pero igualmente tamizada por el humor.
Ungar es aficionado a la literatura norteamericana y cree que en la confección de esta novela le han influido más algunas películas y músicas, y lo que oye en la calle, que un canon literario concreto.
Además, apuntó el sentido del humor como uno de los elementos básicos presentes en la cultura de su país: "tras una matanza, esa misma tarde ya hay un chiste, reirse de lo trágico es algo muy colombiano, hay algo que conecta la risa y la muerte", aseguró Ungar.
El escritor, que lleva muchos años fuera de su país, es muy crítico con los gobernantes de Colombia y la vecina Venezuela. Hugo "Chávez es un líder populista que se vende como izquierda, y que está confirmando todo los tópicos de la derecha sobre la izquierda", señaló el novelista.
Ungar colabora para diversos medios escritos desde su residencia en Jaffa, donde está preparando otra novela sobre una secta que se ubica entre Brasil y Alemania, y no descarta escribir sobre los territorios ocupados, "aunque es muy complicado hacerlo sin ser de allí", reconoció el autor, que lamentó la censura implantada hoy en día en Israel. EFE
sábado, 6 de noviembre de 2010
MIGUEL HERNANDEZ,POESIA,QUE NO CESA!!
Alfredo Herrera Flores (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Es innegable la influencia que ha ejercido la poesía española en la literatura latinoamericana, especialmente en los primeros años del siglo veinte, cuando el modernismo impulsado por Rubén Darío renovaba el lenguaje poético en castellano, se despercudía del simbolismo francés, alcanzaba expresiones superlativas como la poesía de César Vallejo, Jorge Luis Borges o el joven Pablo Neruda y se extendía y abría paso entre las letras universales, en medio, todavía, del vanguardismo, el surrealismo y de otras formas menores de expresión y estilos.
Esa influencia innegable y fortalecedora en un continente lingüístico, que se debatía entre los azares del indigenismo y revaloraciones de una identidad más viva de lo que se pensaba, y por ende más influyente en la concepción de la cultura, la política, la filosofía y las ciencias sociales, se hizo, sin embargo, débil frente al torrente avasallador de nuevas concepciones poéticas, nacidas ya en territorio latinoamericano.
Pero en la década de los años treinta, cuando ya Vallejo había publicado Trilce, Neruda sus veinte poemas de amor, por ejemplo, el indigenismo recorría América desde Puno y Cusco, y Octavio Paz se incorporaba al complejo esquema poético latinoamericano, en España aparece, fulgurante, como el título de uno de sus libros (El rayo que no cesa) un poeta que habría de vivir lo suficiente como para iluminar la poesía en castellano, Miguel Hernández.
Como la de muchos poetas iluminados, la vida de Hernández fue un tormento. Nacido un 30 de octubre de hace cien años en un pueblito llamado Orihuela, murió 31 años después en un sanatorio de Alicante, mientras sufría prisión por defender la República. A esta breve biografía deberíamos añadir que en solo diez años publicó cuatro libros de poesía y teatro, se casó y tuvo dos hijos, uno de ellos murió aún siendo bebe; se alistó en las milicias que el dictador Franco venció y después de apresarlo lo condenó a muerte. Al conmutársele la pena fue la tuberculosis la que no entendió razones.
La poesía de Miguel Hernández no solo renovó el lenguaje y la estética que los españoles de la denominada Generación del 27 acababan de fundar, sino que resultó ser la más influyente en las nuevas miradas poéticas que se forjaban al rayarla primera mitad del siglo. Poetas como Ernesto Cardenal o Mario Benedetti habrían de reconocer luego la enorme deuda que contrajeron con la poesía de Hernández. Incluso, pasando el tiempo, trovadores y poetas ya de las décadas del sesenta y setenta, reflejarían en sus cantos y poemas ese espíritu juvenil, revolucionario y lírico que transmite la obra del miliciano.
Hijo de una familia humilde dedicada al pastoreo y crianza de animales, tuvo la suerte de acceder a una educación básica donde descubrió, desde muy temprano, la lectura de los clásicos. Intenta en un primer viaje a Madrid conseguir trabajo y trabar amistades, no lo logra, sino en su segunda visita, cuando conoce a Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, se reúne con los miembros de la Generación del 27, pero tiene que volver a su ciudad natal, donde conserva un amor de juventud. Publica en 1933 “Perito en lunas” con prólogo de su entrañable amigo de infancia Ramón Sijé, quien sería protagonista de otro momento doloroso del poeta, ya que muere en 1935.
Sin embargo esta muerte le inspiraría el poema “Elegía” e inmediatamente después despertaría elogios de Juan Ramón Jiménez. Publica en 1936 “El rayo que no cesa”, obra que debido a la corta vida del autor se convertiría en la mayor expresión de su poesía. Demuestra su dominio del soneto, la sutiliza del tema amoroso, expresa su compromiso político y ensaya un lenguaje con el que dejaba atrás las características de la famosa generación española para dar el paso a la nueva poesía de la media centuria, que se funda precisamente con la Generación del 36.
Estalla la Guerra Civil Española y sin pensarlo mucho Hernández se alista en las filas de los defensores de la República, ocupa varios cargos y se desplaza por varios frentes. Aprovecha para volver a Orihuela y casarse con Josefina Manresa, vuelve a los campos de batalla. Al terminar el conflicto es apresado y gracias a la intervención de amigos es liberado, tiene dos hijos, publica “Viento del pueblo, poesía en la guerra”, pero vuelve a ser detenido y condenado a muerte.
El resto es historia conocida. Pero lo importante de esta historia es la poesía de Hernández. Su aparición y súbita muerte parecen ser solo una justificación. Miguel Hernández ha prestado sus palabras para causas infinitas. No cabe confundir sus poemas revolucionarios con panfletarios; aquellos son expresión viva de su emoción, esperanza y experiencia y éstos suelen ser solo palabras subidas de tono: “Llegaron a las trincheras/ y dijeron firmemente:/ ¡Aquí echaremos raíces/ antes que nadie nos eche!/ Y la muerte se sintió/ orgullosa de tenerles”.
Pero también dijo: “¡Lunas! Como gobiernas, como bronces,/ siempre en mudanza, siempre dando vueltas./ Cuando me voy a la vereda, entonces/ las veo desfilar, libres, esbeltas./ Domesticando van mimbres, con ronces,/ mas con las bridas de los ojos sueltas,/ estas lunas que esgrimen, siempre a oscuras,/ las armas blancas de las dentaduras”.
Así, la poesía de Miguel Hernández cubre un universo personal y al mismo tiempo comunitario, abarca espacios y tiempos que no se limitan al que él experimenta, aunque de su vivencia del amor, la muerte, la soledad, la injusticia y la amistad se nutre cada palabra que instala en sus poemas. Su palabra es como su existencia, un rayo, una luz efímera que no deja de alumbrar.
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Publicado por ARGENPRESS en 14:12
Etiquetas: Alfredo Herrera Flores, Miguel Hernández, Semblanza
Es innegable la influencia que ha ejercido la poesía española en la literatura latinoamericana, especialmente en los primeros años del siglo veinte, cuando el modernismo impulsado por Rubén Darío renovaba el lenguaje poético en castellano, se despercudía del simbolismo francés, alcanzaba expresiones superlativas como la poesía de César Vallejo, Jorge Luis Borges o el joven Pablo Neruda y se extendía y abría paso entre las letras universales, en medio, todavía, del vanguardismo, el surrealismo y de otras formas menores de expresión y estilos.
Esa influencia innegable y fortalecedora en un continente lingüístico, que se debatía entre los azares del indigenismo y revaloraciones de una identidad más viva de lo que se pensaba, y por ende más influyente en la concepción de la cultura, la política, la filosofía y las ciencias sociales, se hizo, sin embargo, débil frente al torrente avasallador de nuevas concepciones poéticas, nacidas ya en territorio latinoamericano.
Pero en la década de los años treinta, cuando ya Vallejo había publicado Trilce, Neruda sus veinte poemas de amor, por ejemplo, el indigenismo recorría América desde Puno y Cusco, y Octavio Paz se incorporaba al complejo esquema poético latinoamericano, en España aparece, fulgurante, como el título de uno de sus libros (El rayo que no cesa) un poeta que habría de vivir lo suficiente como para iluminar la poesía en castellano, Miguel Hernández.
Como la de muchos poetas iluminados, la vida de Hernández fue un tormento. Nacido un 30 de octubre de hace cien años en un pueblito llamado Orihuela, murió 31 años después en un sanatorio de Alicante, mientras sufría prisión por defender la República. A esta breve biografía deberíamos añadir que en solo diez años publicó cuatro libros de poesía y teatro, se casó y tuvo dos hijos, uno de ellos murió aún siendo bebe; se alistó en las milicias que el dictador Franco venció y después de apresarlo lo condenó a muerte. Al conmutársele la pena fue la tuberculosis la que no entendió razones.
La poesía de Miguel Hernández no solo renovó el lenguaje y la estética que los españoles de la denominada Generación del 27 acababan de fundar, sino que resultó ser la más influyente en las nuevas miradas poéticas que se forjaban al rayarla primera mitad del siglo. Poetas como Ernesto Cardenal o Mario Benedetti habrían de reconocer luego la enorme deuda que contrajeron con la poesía de Hernández. Incluso, pasando el tiempo, trovadores y poetas ya de las décadas del sesenta y setenta, reflejarían en sus cantos y poemas ese espíritu juvenil, revolucionario y lírico que transmite la obra del miliciano.
Hijo de una familia humilde dedicada al pastoreo y crianza de animales, tuvo la suerte de acceder a una educación básica donde descubrió, desde muy temprano, la lectura de los clásicos. Intenta en un primer viaje a Madrid conseguir trabajo y trabar amistades, no lo logra, sino en su segunda visita, cuando conoce a Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, se reúne con los miembros de la Generación del 27, pero tiene que volver a su ciudad natal, donde conserva un amor de juventud. Publica en 1933 “Perito en lunas” con prólogo de su entrañable amigo de infancia Ramón Sijé, quien sería protagonista de otro momento doloroso del poeta, ya que muere en 1935.
Sin embargo esta muerte le inspiraría el poema “Elegía” e inmediatamente después despertaría elogios de Juan Ramón Jiménez. Publica en 1936 “El rayo que no cesa”, obra que debido a la corta vida del autor se convertiría en la mayor expresión de su poesía. Demuestra su dominio del soneto, la sutiliza del tema amoroso, expresa su compromiso político y ensaya un lenguaje con el que dejaba atrás las características de la famosa generación española para dar el paso a la nueva poesía de la media centuria, que se funda precisamente con la Generación del 36.
Estalla la Guerra Civil Española y sin pensarlo mucho Hernández se alista en las filas de los defensores de la República, ocupa varios cargos y se desplaza por varios frentes. Aprovecha para volver a Orihuela y casarse con Josefina Manresa, vuelve a los campos de batalla. Al terminar el conflicto es apresado y gracias a la intervención de amigos es liberado, tiene dos hijos, publica “Viento del pueblo, poesía en la guerra”, pero vuelve a ser detenido y condenado a muerte.
El resto es historia conocida. Pero lo importante de esta historia es la poesía de Hernández. Su aparición y súbita muerte parecen ser solo una justificación. Miguel Hernández ha prestado sus palabras para causas infinitas. No cabe confundir sus poemas revolucionarios con panfletarios; aquellos son expresión viva de su emoción, esperanza y experiencia y éstos suelen ser solo palabras subidas de tono: “Llegaron a las trincheras/ y dijeron firmemente:/ ¡Aquí echaremos raíces/ antes que nadie nos eche!/ Y la muerte se sintió/ orgullosa de tenerles”.
Pero también dijo: “¡Lunas! Como gobiernas, como bronces,/ siempre en mudanza, siempre dando vueltas./ Cuando me voy a la vereda, entonces/ las veo desfilar, libres, esbeltas./ Domesticando van mimbres, con ronces,/ mas con las bridas de los ojos sueltas,/ estas lunas que esgrimen, siempre a oscuras,/ las armas blancas de las dentaduras”.
Así, la poesía de Miguel Hernández cubre un universo personal y al mismo tiempo comunitario, abarca espacios y tiempos que no se limitan al que él experimenta, aunque de su vivencia del amor, la muerte, la soledad, la injusticia y la amistad se nutre cada palabra que instala en sus poemas. Su palabra es como su existencia, un rayo, una luz efímera que no deja de alumbrar.
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Etiquetas: Alfredo Herrera Flores, Miguel Hernández, Semblanza
martes, 5 de octubre de 2010
RESEñADO EN EL DICCIONARIO LATINOAMERICANO DE POETAS.
Libros y Letras | Agencia de Noticias Culturales por Jorge Consuegra: Diccionario Latinoamericano de
www.librosyletras.com
{Revista Cultural de Colombia y América Latina, información de libros y letras}
www.librosyletras.com
{Revista Cultural de Colombia y América Latina, información de libros y letras}
viernes, 1 de octubre de 2010
PUBLICACION DE MI MICROCUENTO UNA SOMBRA EN LA REVISTA MOLINO DE LETRAS NUMERO 9.
Número actual
La hacedora de velas. Elena Ortiz Muñiz
Sangre en la hojarasca. Mariela Loza Nieto
La isla. David Uriel Martínez Valencia
Insomnio.Jorge Martínez Jorge
La vuelta.Magda Lago Russo
Cuando nos deje de llover. Dayan Gamboa
La chica de los brackets. Agustín Azcona Hernández
Una sombra. César Molina Consuegra
Un puzzle de 1000 piezas no se hace solo. David Bombai
Historias de familia. Manuel Prieto
Una madrugada alcohólica. Edgar Tarazona Angel
Artista. Rolando Revagliatti
F.T.O.S. Evgeny Zhukov
Elena. Roberto Javier Rodríguez Santiago
Film. Rolando Revagliatti
La hacedora de velas. Elena Ortiz Muñiz
Sangre en la hojarasca. Mariela Loza Nieto
La isla. David Uriel Martínez Valencia
Insomnio.Jorge Martínez Jorge
La vuelta.Magda Lago Russo
Cuando nos deje de llover. Dayan Gamboa
La chica de los brackets. Agustín Azcona Hernández
Una sombra. César Molina Consuegra
Un puzzle de 1000 piezas no se hace solo. David Bombai
Historias de familia. Manuel Prieto
Una madrugada alcohólica. Edgar Tarazona Angel
Artista. Rolando Revagliatti
F.T.O.S. Evgeny Zhukov
Elena. Roberto Javier Rodríguez Santiago
Film. Rolando Revagliatti
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LOS QUE VINIERON,DESPUES DE BORGES.
Literatura 28/09/10 Los que vinieron después de Borges
El segundo volumen de la edición crítica de sus obras completas permite desentrañar su legado en la historia de la literatura argentina: reclamos de paternidad y negaciones.
Por Mauro Libertella
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Enviar nota Imágenes LA SOMBRA DE BORGES. LOS ESCRITORES DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS HICIERON SU PROPIA REESCRITURA DEL LEGADO BORGEANO.
Borges tuvo varias canonizaciones. Se podría decir, enunciándolo de otro modo, que su obra sobrevivió al paso de las décadas y terminó por instalarse en el centro mismo de nuestra conciencia literaria por una serie de factores y golpes maestros que están por supuesto en su inmensidad literaria, pero que también están en toda esa órbita que gravita un poco por afuera de los textos. El mercado, con su lógica azarosa, le empezó a rendir pleitesía hacia 1961, cuando le otorgan el Premio Formentor compartido con Samuel Beckett. “El resultado inmediato fue que mis libros se reprodujeron como hongos en el mundo occidental”, dijo entonces. A partir de ese punto aproximado, el Borges escrito empieza a languidecer y nace el ícono que alimentó las primeras planas del mundo: el ciego oral que da miles de entrevistas hablando de escritores ingleses de segunda línea, que despliega una especie de “política de la modestia” (Alan Pauls, El factor Borges ), tan consciente de que mejor que hablar de sí mismo es dejar que sus textos sedimenten solos y se metabolicen en el nervio de nuestra tradición. Su influencia en los escritores argentinos, sin embargo, ya era palpable, y en unos años la sombra de Borges lo dominaría todo.
Hay una suerte de consenso global que indica que lo más alto de su obra va del 30 al 52; de Evaristo Carriego a Otras inquisiciones . En esos años, Borges no sólo escribió libros, artículos en revistas y diarios, empezó a dictar algunas conferencias significativas y moldeó el esquema mental de su posteridad literaria, sino que además tuvo tiempo para dirigir desde las sombras un taller literario fantasmal y para pocos, del que surgieron por lo menos tres obras maestras: La invención de Morel de Bioy Casares, Las ratas de José Bianco y Autobiografía de Irene de Silvina Ocampo. Los escritores agrupados bajo el cielo de “Sur” encontraron en Borges esa mezcla perfecta entre anacronismo y modernidad para llevar a la ficción los vectores teóricos y las líneas de sentido que pregonaba el aura editorial de la revista. Pero no sólo lo conceptual hizo metástasis en ese grupo: la prosa opaca y precisa, contrabando perfecto de la sintaxis sajona, se impuso como un código de elegancia para la escritura de elite. Si Roberto Arlt, el escritor popular, escribía “mal”, a los epígonos de Borges les tocó jugar el papel de la resistencia del belle letrismo y la híper literaturidad del texto –rasgos estilísticos que Borges iría erosionando de El informe de Brodie hacia adelante. Bioy Casares percibió desde luego ese movimiento, y siguió con diligencia los pasos del maestro; sus últimos libros se vuelcan a lo oral y se desembarazan de las marcas literarias duras.
En los años sesenta, el lugar de Borges en el microcosmos literario se rediseña y la centralidad que ya se infería se complica por la vía de la política. Son años de una militancia creciente, y una izquierda radicalizada busca correr a Borges –emparentado con el antiperonismo y artífice de declaraciones poco felices– del centro de la identidad letrada. Según Alan Pauls, “la izquierda más nacionalista casi ni se tomó el trabajo de leerlo; el fervor antiperonista de Borges, festivamente reivindicado bajo la revolución libertadora, fue suficiente para que lo descalificaran sin mayores trámites, acusado de representar los intereses de la oligarquía cipaya. Las cosas no eran tan fáciles para Ernesto Sabato o para el joven Abelardo Castillo, dos figuras menos involucradas en apuestas políticas inmediatas o, en todo caso, más sensibles al carácter problemático (a la vez artístico y político) de Borges. La solución, en este caso, es otra. Borges y su obra son sometidos a una doble exigencia simultánea; una es literaria, la otra es vital. Borges, previsiblemente, aprueba la primera y reprueba la segunda”.
La sombra de Borges en esa década es, entonces, dominante pero también problemática. Ya había pasado Contorno (1953-1959), revista dirigida por los hermanos Viñas, que rearmó el lugar de Borges y Arlt en el mapa de las lecturas críticas. Rodolfo Walsh había publicado en 1957 Operación Masacre , y en la década del sesenta compuso un puñado de relatos donde se deja traslucir la estampa de Borges. Saer publica en esa década sus cinco primeros libros, y Piglia aparece con su primer volumen de relatos. Osvaldo Lamborghini saca en 1969 El Fiord , y Andrés Rivera, que destila por momentos una herencia borgeana literal, se empieza a construir su lugar en la literatura contemporánea. Para Rivera, Sabato y Castillo, sobre todo, Borges empieza a ser una figura difícil de eludir. Por aquellos años, ya es claro que hay por lo menos dos modos fuertes de capitalizar el legado borgeano: a través de la prosa, que es posiblemente el modo más tosco y estéril, demasiado visible, de saquear Borges, y a través de los modos en los que Borges leyó la literatura local en relación a la cultura universal, que quizás sea su gran legado y lo que los mejores escritores pudieron apropiar.
Con la vuelta de la democracia, la cartografía literaria se rearma y la centralidad de Borges, que ya era palpable, termina de consolidarse cuando los dados arrojan. Sylvia Saitta, en el libro Lo que sobra y lo que falta , dice: “Que Borges ocupara el centro del sistema literario en los años ochenta y fuera consagrado el gran escritor nacional, fue el resultado de operaciones convergentes de lectura y relectura de su obra, en la que participaron varios actores. En primer lugar, y en más de un sentido, las operaciones críticas de Ricardo Piglia, en tanto escritor y en tanto crítico, diseñaron el sistema literario que hoy se mantiene vigente: Piglia diseña un mapa en cuyo centro están Borges y Arlt, negando la disyunción con la que solía pensárselos hasta entonces”. Parte del reposicionamiento de Borges vino, claro, de la academia: todos terminaron de entender que las teórias francesas en boga ya habían sido formuladas por Borges varias décadas antes, y un círculo conceptual terminaba entonces de cerrarse. Según Piglia en Crítica y ficción (1986), “Paul de Man, Harold Bloom, George Steiner, Stanley Fish son por momentos más borgeanos que Borges. Quiero decir que a su manera, en los años cuarenta, en Buenos Aires, en pequeños ensayos circunstanciales, Borges había planteado problemas y modos de leer que después la crítica contemporánea descubrió. Todo lo que Borges había estado haciendo en aquel momento entró después en la escena de la discusión académica. Lo que hoy dice Derrida de una manera un poco esotérica sobre el contexto, sobre el margen, sobre los límites, es lo mismo que dice Borges de una manera más elegante y mas clara”.
Con esta refundación de nuestro canon, aparece también una nueva generación de narradores, que imponen su propia reescritura del legado borgeano. Siguiendo a Saitta, “el sistema literario que se reconstruye en los primeros años de la democracia es, entonces, un sistema presidido por Borges cuya marca predomina en la narrativa de comienzos de la década: la no respresentación de lo real, la exhibición de la desconfianza que genera la lengua como medio para representar la realidad, el rechazo por las motivaciones psicológicas en la elaboración de tramas y personajes, el uso de la cita, la parodia, el estilo conjetural. Con Piglia y Juan José Saer como escritores faro, el campo literario ha definido a sus actores y sus agentes consagratorios: por un lado la carrera de Letras de la UBA; por otro, las editoriales, los suplementos culturales de los diarios y las revistas culturales, en torno a los cuales se crean grupos de pertenencia”. En este contexto, empiezan a publicar sus primeros libros los escritores agrupados en la revista Babel, muchos de ellos de impronta altamente borgeana: Luis Chitarroni, Alan Pauls, Sergio Bizzio, Sergio Chejfec, Charlie Feilling, entre otros. Deudores de una literatura intelectual, una literatura de prosa y de procedimientos, leían a Borges pero también a César Aira, a Fogwill, a Saer y a los escritores europeos, de Nabokov a Thomas Bernhard. Al mismo tiempo, aparece lo que se llamó los “planetarios”, agrupados en torno a la colección Biblioteca del Sur de Planeta y después al suplemento Radar de Página/12. La literatura de este grupo –que, para arrojar algunos nombres, contaba entre sus filas con Rodrigo Fresán, Juan Forn, Guillermo Saccomanno, Marcelo Figueras– entró en discusión con la política literaria de Babel, y prefirió buscar a sus precursores en la literatura norteamericana y en autores argentinos más narrativistas, como Osvaldo Soriano. Así, la influencia de Borges, ya ampliamente expandida y legitimada, sufrió algunos tironeos que la mantuvieron viva. Sólo basta que los jóvenes (en determinado momento) se disputen la potestad de una obra para que esta rejuvenezca.
Además del sello decisivo que empiezan a dejar las lecturas de Borges que propone la literatura de Piglia y Saer, se abre un nuevo derrotero que desencapsula algunos de los tics borgeanos más estereotipados, que cruza la literatura con la cultura de masas y que tiene como centro de sistema a dos nombres de peso: Manuel Puig y César Aira. Así, a partir del comienzo del nuevo siglo, las generaciones de nuevos narradores destilan la influencia borgeana a través de la lupa deformante de estos autores de cabecera. Se podría decir que para los escritores jóvenes Borges es un autor que ya viene procesado por Aira, por Piglia, por Saer y por unos pocos escritores más. En ese sentido, es inútil tratar de indagar si los escritores que hoy empiezan a producir “leyeron” a Borges: la literatura de Borges ya está en nuestras letras, y cualquiera que haga su entrada en nuestra tradición va a escribir desde Borges, sea o no sea consciente de esa paternidad, evidencie o escamotee esas marcas de pertenencia.
Por lo demás, es cierto que los tiempos han cambiado, y es innegable que la poética y la retórica de pensamiento de un Aira o un Piglia puede ser más estimulante para un escritor joven que la de Borges. La erudición como se entendía en los días de Sur es un sistema de conocimiento ya casi impracticable, y la velocidad –asociada a una suerte de elogio del “vitalismo” y en algunos casos deudora de las nuevas tecnologías– parece haberse impuesto como contraseña de buena parte de la nueva narrativa. Sin embargo, no todo es tan sencillo. Con los escritores en los que Borges aparece atravesado por Piglia o Saer (Martín Kohan, Hernán Ronsino, Mariano Dupont, Juan José Becerra, Gustavo Ferreyra), la influencia parece ser mas desentrañable. Pero los escritores que salen de una línea más cercana a la que abrieron Aira y Puig (Félix Bruzzone, Romina Paula, Cucurto, Iosi Havillo, Pola Oloixarac) muestran una relación con Borges más tensa, tirante, acaso más demandante. En una conferencia que ofreció Josefina Ludmer en el último Festival de Literatura de Buenos Aires, dijo en algún momento que la literatura de Aira tardó en leerse en Europa porque para los lectores europeos es difícil entender la lectura, compleja y sutil, que el argentino hizo de Borges en sus propios relatos. Por eso es difícil ver a Borges en algunos de los nuevos narradores: porque escritores como César Aira le confirieron a lo borgeano una silenciosa y trabajada vuelta de tuerca, al punto de que ya es imposible volver a lo borgeano en sentido puro, original. Es, si se quiere, un movimiento que la propia literatura de Jorge Luis Borges imploraba, tan afecta a los juegos de manipulación, saqueo y deformación de un texto original.
Para terminar, podemos citar a César Aira en una entrevista, consignando una sensación que, como un fantasma, ha recorrido las últimas décadas de la narrativa argentina: “Borges es un centro, y es a la vez inescapable y muy resbaloso. Creo que el quid está en que leyéndolo, de adolescentes, vimos dónde estaba la esencia de la literatura. Eso fue definitivo, pero después descubrimos, también, que la literatura no tiene una esencia sino muchas, históricas y contingentes. Así que fue fácil escapar de la órbita borgeana, tan fácil como volver, o como no haber escapado nunca. En la literatura argentina no es tan fácil hablar de tradiciones alternativas a Borges, porque él las incorpora a todas”.
El segundo volumen de la edición crítica de sus obras completas permite desentrañar su legado en la historia de la literatura argentina: reclamos de paternidad y negaciones.
Por Mauro Libertella
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Borges tuvo varias canonizaciones. Se podría decir, enunciándolo de otro modo, que su obra sobrevivió al paso de las décadas y terminó por instalarse en el centro mismo de nuestra conciencia literaria por una serie de factores y golpes maestros que están por supuesto en su inmensidad literaria, pero que también están en toda esa órbita que gravita un poco por afuera de los textos. El mercado, con su lógica azarosa, le empezó a rendir pleitesía hacia 1961, cuando le otorgan el Premio Formentor compartido con Samuel Beckett. “El resultado inmediato fue que mis libros se reprodujeron como hongos en el mundo occidental”, dijo entonces. A partir de ese punto aproximado, el Borges escrito empieza a languidecer y nace el ícono que alimentó las primeras planas del mundo: el ciego oral que da miles de entrevistas hablando de escritores ingleses de segunda línea, que despliega una especie de “política de la modestia” (Alan Pauls, El factor Borges ), tan consciente de que mejor que hablar de sí mismo es dejar que sus textos sedimenten solos y se metabolicen en el nervio de nuestra tradición. Su influencia en los escritores argentinos, sin embargo, ya era palpable, y en unos años la sombra de Borges lo dominaría todo.
Hay una suerte de consenso global que indica que lo más alto de su obra va del 30 al 52; de Evaristo Carriego a Otras inquisiciones . En esos años, Borges no sólo escribió libros, artículos en revistas y diarios, empezó a dictar algunas conferencias significativas y moldeó el esquema mental de su posteridad literaria, sino que además tuvo tiempo para dirigir desde las sombras un taller literario fantasmal y para pocos, del que surgieron por lo menos tres obras maestras: La invención de Morel de Bioy Casares, Las ratas de José Bianco y Autobiografía de Irene de Silvina Ocampo. Los escritores agrupados bajo el cielo de “Sur” encontraron en Borges esa mezcla perfecta entre anacronismo y modernidad para llevar a la ficción los vectores teóricos y las líneas de sentido que pregonaba el aura editorial de la revista. Pero no sólo lo conceptual hizo metástasis en ese grupo: la prosa opaca y precisa, contrabando perfecto de la sintaxis sajona, se impuso como un código de elegancia para la escritura de elite. Si Roberto Arlt, el escritor popular, escribía “mal”, a los epígonos de Borges les tocó jugar el papel de la resistencia del belle letrismo y la híper literaturidad del texto –rasgos estilísticos que Borges iría erosionando de El informe de Brodie hacia adelante. Bioy Casares percibió desde luego ese movimiento, y siguió con diligencia los pasos del maestro; sus últimos libros se vuelcan a lo oral y se desembarazan de las marcas literarias duras.
En los años sesenta, el lugar de Borges en el microcosmos literario se rediseña y la centralidad que ya se infería se complica por la vía de la política. Son años de una militancia creciente, y una izquierda radicalizada busca correr a Borges –emparentado con el antiperonismo y artífice de declaraciones poco felices– del centro de la identidad letrada. Según Alan Pauls, “la izquierda más nacionalista casi ni se tomó el trabajo de leerlo; el fervor antiperonista de Borges, festivamente reivindicado bajo la revolución libertadora, fue suficiente para que lo descalificaran sin mayores trámites, acusado de representar los intereses de la oligarquía cipaya. Las cosas no eran tan fáciles para Ernesto Sabato o para el joven Abelardo Castillo, dos figuras menos involucradas en apuestas políticas inmediatas o, en todo caso, más sensibles al carácter problemático (a la vez artístico y político) de Borges. La solución, en este caso, es otra. Borges y su obra son sometidos a una doble exigencia simultánea; una es literaria, la otra es vital. Borges, previsiblemente, aprueba la primera y reprueba la segunda”.
La sombra de Borges en esa década es, entonces, dominante pero también problemática. Ya había pasado Contorno (1953-1959), revista dirigida por los hermanos Viñas, que rearmó el lugar de Borges y Arlt en el mapa de las lecturas críticas. Rodolfo Walsh había publicado en 1957 Operación Masacre , y en la década del sesenta compuso un puñado de relatos donde se deja traslucir la estampa de Borges. Saer publica en esa década sus cinco primeros libros, y Piglia aparece con su primer volumen de relatos. Osvaldo Lamborghini saca en 1969 El Fiord , y Andrés Rivera, que destila por momentos una herencia borgeana literal, se empieza a construir su lugar en la literatura contemporánea. Para Rivera, Sabato y Castillo, sobre todo, Borges empieza a ser una figura difícil de eludir. Por aquellos años, ya es claro que hay por lo menos dos modos fuertes de capitalizar el legado borgeano: a través de la prosa, que es posiblemente el modo más tosco y estéril, demasiado visible, de saquear Borges, y a través de los modos en los que Borges leyó la literatura local en relación a la cultura universal, que quizás sea su gran legado y lo que los mejores escritores pudieron apropiar.
Con la vuelta de la democracia, la cartografía literaria se rearma y la centralidad de Borges, que ya era palpable, termina de consolidarse cuando los dados arrojan. Sylvia Saitta, en el libro Lo que sobra y lo que falta , dice: “Que Borges ocupara el centro del sistema literario en los años ochenta y fuera consagrado el gran escritor nacional, fue el resultado de operaciones convergentes de lectura y relectura de su obra, en la que participaron varios actores. En primer lugar, y en más de un sentido, las operaciones críticas de Ricardo Piglia, en tanto escritor y en tanto crítico, diseñaron el sistema literario que hoy se mantiene vigente: Piglia diseña un mapa en cuyo centro están Borges y Arlt, negando la disyunción con la que solía pensárselos hasta entonces”. Parte del reposicionamiento de Borges vino, claro, de la academia: todos terminaron de entender que las teórias francesas en boga ya habían sido formuladas por Borges varias décadas antes, y un círculo conceptual terminaba entonces de cerrarse. Según Piglia en Crítica y ficción (1986), “Paul de Man, Harold Bloom, George Steiner, Stanley Fish son por momentos más borgeanos que Borges. Quiero decir que a su manera, en los años cuarenta, en Buenos Aires, en pequeños ensayos circunstanciales, Borges había planteado problemas y modos de leer que después la crítica contemporánea descubrió. Todo lo que Borges había estado haciendo en aquel momento entró después en la escena de la discusión académica. Lo que hoy dice Derrida de una manera un poco esotérica sobre el contexto, sobre el margen, sobre los límites, es lo mismo que dice Borges de una manera más elegante y mas clara”.
Con esta refundación de nuestro canon, aparece también una nueva generación de narradores, que imponen su propia reescritura del legado borgeano. Siguiendo a Saitta, “el sistema literario que se reconstruye en los primeros años de la democracia es, entonces, un sistema presidido por Borges cuya marca predomina en la narrativa de comienzos de la década: la no respresentación de lo real, la exhibición de la desconfianza que genera la lengua como medio para representar la realidad, el rechazo por las motivaciones psicológicas en la elaboración de tramas y personajes, el uso de la cita, la parodia, el estilo conjetural. Con Piglia y Juan José Saer como escritores faro, el campo literario ha definido a sus actores y sus agentes consagratorios: por un lado la carrera de Letras de la UBA; por otro, las editoriales, los suplementos culturales de los diarios y las revistas culturales, en torno a los cuales se crean grupos de pertenencia”. En este contexto, empiezan a publicar sus primeros libros los escritores agrupados en la revista Babel, muchos de ellos de impronta altamente borgeana: Luis Chitarroni, Alan Pauls, Sergio Bizzio, Sergio Chejfec, Charlie Feilling, entre otros. Deudores de una literatura intelectual, una literatura de prosa y de procedimientos, leían a Borges pero también a César Aira, a Fogwill, a Saer y a los escritores europeos, de Nabokov a Thomas Bernhard. Al mismo tiempo, aparece lo que se llamó los “planetarios”, agrupados en torno a la colección Biblioteca del Sur de Planeta y después al suplemento Radar de Página/12. La literatura de este grupo –que, para arrojar algunos nombres, contaba entre sus filas con Rodrigo Fresán, Juan Forn, Guillermo Saccomanno, Marcelo Figueras– entró en discusión con la política literaria de Babel, y prefirió buscar a sus precursores en la literatura norteamericana y en autores argentinos más narrativistas, como Osvaldo Soriano. Así, la influencia de Borges, ya ampliamente expandida y legitimada, sufrió algunos tironeos que la mantuvieron viva. Sólo basta que los jóvenes (en determinado momento) se disputen la potestad de una obra para que esta rejuvenezca.
Además del sello decisivo que empiezan a dejar las lecturas de Borges que propone la literatura de Piglia y Saer, se abre un nuevo derrotero que desencapsula algunos de los tics borgeanos más estereotipados, que cruza la literatura con la cultura de masas y que tiene como centro de sistema a dos nombres de peso: Manuel Puig y César Aira. Así, a partir del comienzo del nuevo siglo, las generaciones de nuevos narradores destilan la influencia borgeana a través de la lupa deformante de estos autores de cabecera. Se podría decir que para los escritores jóvenes Borges es un autor que ya viene procesado por Aira, por Piglia, por Saer y por unos pocos escritores más. En ese sentido, es inútil tratar de indagar si los escritores que hoy empiezan a producir “leyeron” a Borges: la literatura de Borges ya está en nuestras letras, y cualquiera que haga su entrada en nuestra tradición va a escribir desde Borges, sea o no sea consciente de esa paternidad, evidencie o escamotee esas marcas de pertenencia.
Por lo demás, es cierto que los tiempos han cambiado, y es innegable que la poética y la retórica de pensamiento de un Aira o un Piglia puede ser más estimulante para un escritor joven que la de Borges. La erudición como se entendía en los días de Sur es un sistema de conocimiento ya casi impracticable, y la velocidad –asociada a una suerte de elogio del “vitalismo” y en algunos casos deudora de las nuevas tecnologías– parece haberse impuesto como contraseña de buena parte de la nueva narrativa. Sin embargo, no todo es tan sencillo. Con los escritores en los que Borges aparece atravesado por Piglia o Saer (Martín Kohan, Hernán Ronsino, Mariano Dupont, Juan José Becerra, Gustavo Ferreyra), la influencia parece ser mas desentrañable. Pero los escritores que salen de una línea más cercana a la que abrieron Aira y Puig (Félix Bruzzone, Romina Paula, Cucurto, Iosi Havillo, Pola Oloixarac) muestran una relación con Borges más tensa, tirante, acaso más demandante. En una conferencia que ofreció Josefina Ludmer en el último Festival de Literatura de Buenos Aires, dijo en algún momento que la literatura de Aira tardó en leerse en Europa porque para los lectores europeos es difícil entender la lectura, compleja y sutil, que el argentino hizo de Borges en sus propios relatos. Por eso es difícil ver a Borges en algunos de los nuevos narradores: porque escritores como César Aira le confirieron a lo borgeano una silenciosa y trabajada vuelta de tuerca, al punto de que ya es imposible volver a lo borgeano en sentido puro, original. Es, si se quiere, un movimiento que la propia literatura de Jorge Luis Borges imploraba, tan afecta a los juegos de manipulación, saqueo y deformación de un texto original.
Para terminar, podemos citar a César Aira en una entrevista, consignando una sensación que, como un fantasma, ha recorrido las últimas décadas de la narrativa argentina: “Borges es un centro, y es a la vez inescapable y muy resbaloso. Creo que el quid está en que leyéndolo, de adolescentes, vimos dónde estaba la esencia de la literatura. Eso fue definitivo, pero después descubrimos, también, que la literatura no tiene una esencia sino muchas, históricas y contingentes. Así que fue fácil escapar de la órbita borgeana, tan fácil como volver, o como no haber escapado nunca. En la literatura argentina no es tan fácil hablar de tradiciones alternativas a Borges, porque él las incorpora a todas”.
lunes, 20 de septiembre de 2010
FIDEL CASTRO Y SU CONFLICTO CON LA MUERTE.
“Nadie detiene al que se va…si lo hace con gusto…”
Anónimo.
www.mauriciopabon.blogspot.com
Fidel Castro y su Conflicto con la Muerte.
POR: Mauricio Pabón Lozano.
Castro; quien rueda por estos días, por los ochenta y cuatro, se niega con diplomacia, a partir de este mundo. No porque esté aferrado a la vida, lo que ocurre, según sus palabras; “aun tengo cosas qué hacer”.
Recordado como el hombre de los asaltos, sus amigos saben, que su capacidad de diálogo, puede concertar con la existencia que se nos va de los recuerdos. Alguna vez en la sierra, enfrentó las horas de peligro con la tranquilidad mas desesperada que se tenga noticia, en la historia de la guerra. Antes de tocar la fatídica edad de los catorce años, amenazó con incendiar la casa paterna, si no lo mandaban al día siguiente a la escuela. Aunque esto no se puede confirmar; no hay duda que nunca ha temido morir.
Él en cincuenta y nueve años de vida revolucionaria, ha mantenido el planteamiento de vivir la vida porque vale la pena vivirla: esto no implica que no haya estado dispuesto a morir por un ideal; lo que explica esa acción frente la vida, es continuar siendo el compañero de los pobres. Pero, lejos de cualquier interpretación existencialista, lo que ha sido en realidad Fidel Castro, es el ser humano que no ha dejado de compartir los treinta dólares que gana al mes, en su condición de comandante.
Entonces, la razón de su existencia es esta: la defensa de la vida.
Desde los días de la Operación Carlota; pasando por el camino espinado de Playa Girón, la Crisis de Octubre, el Periodo Especial, el secuestro de mi amigo Elián González y el cautiverio pre-histórico de los cinco hermanos, no le han podido resolver un problema inconcluso: ¿por qué tanto amor por la humanidad?
Algunos dicen que no tiene razón. Otros; que es un torpe en materia económica. No obstante: ¿qué es la política? ¿No es acaso, una o muchas mediadas económicas? ¿Por qué en Cuba no muere un niño de desnutrición? Porque la situación de Cuba ha sido una larga lucha a favor de la vida.
La miopía política insulta.
Cuando uno vive en Miami olvida muchas cosas.
Así, en ese orden de esclarecer los asuntos; es fácil decir que Fidel ya no es el joven, el estudiante, el romántico, el atleta, el guerrillero. Sin embargo; ¿qué puede importar esto, cuando se ha vivido para que multitud de niños vivan felices y libres? Cuando se puede consagrar una vida a lo justo, cuando vivir signifique no atropellar al otro, cuando ser amigo sea no pedirle plata prestada, cuando dar de dos camisas de seda una sea un deber; cuando dar la mano no sea un acuerdo jurídico, cuando uno calle para no insultar, cuando uno acepte la muerte como la peor de las bendiciones; cuando uno acepte que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, y que puede más el amor que el odio porque hay en el mundo más flores que serpientes; cuando unos pocos acepten que el mundo no es de ellos y que nosotros no tenemos para pagar la renta; cuando se garantice un mundo sin bombas atómicas: el pensamiento de Fidel Castro Ruz será entendido.
CARACAS 9 DE SEPTIEMBRE DE 2010.
Anónimo.
www.mauriciopabon.blogspot.com
Fidel Castro y su Conflicto con la Muerte.
POR: Mauricio Pabón Lozano.
Castro; quien rueda por estos días, por los ochenta y cuatro, se niega con diplomacia, a partir de este mundo. No porque esté aferrado a la vida, lo que ocurre, según sus palabras; “aun tengo cosas qué hacer”.
Recordado como el hombre de los asaltos, sus amigos saben, que su capacidad de diálogo, puede concertar con la existencia que se nos va de los recuerdos. Alguna vez en la sierra, enfrentó las horas de peligro con la tranquilidad mas desesperada que se tenga noticia, en la historia de la guerra. Antes de tocar la fatídica edad de los catorce años, amenazó con incendiar la casa paterna, si no lo mandaban al día siguiente a la escuela. Aunque esto no se puede confirmar; no hay duda que nunca ha temido morir.
Él en cincuenta y nueve años de vida revolucionaria, ha mantenido el planteamiento de vivir la vida porque vale la pena vivirla: esto no implica que no haya estado dispuesto a morir por un ideal; lo que explica esa acción frente la vida, es continuar siendo el compañero de los pobres. Pero, lejos de cualquier interpretación existencialista, lo que ha sido en realidad Fidel Castro, es el ser humano que no ha dejado de compartir los treinta dólares que gana al mes, en su condición de comandante.
Entonces, la razón de su existencia es esta: la defensa de la vida.
Desde los días de la Operación Carlota; pasando por el camino espinado de Playa Girón, la Crisis de Octubre, el Periodo Especial, el secuestro de mi amigo Elián González y el cautiverio pre-histórico de los cinco hermanos, no le han podido resolver un problema inconcluso: ¿por qué tanto amor por la humanidad?
Algunos dicen que no tiene razón. Otros; que es un torpe en materia económica. No obstante: ¿qué es la política? ¿No es acaso, una o muchas mediadas económicas? ¿Por qué en Cuba no muere un niño de desnutrición? Porque la situación de Cuba ha sido una larga lucha a favor de la vida.
La miopía política insulta.
Cuando uno vive en Miami olvida muchas cosas.
Así, en ese orden de esclarecer los asuntos; es fácil decir que Fidel ya no es el joven, el estudiante, el romántico, el atleta, el guerrillero. Sin embargo; ¿qué puede importar esto, cuando se ha vivido para que multitud de niños vivan felices y libres? Cuando se puede consagrar una vida a lo justo, cuando vivir signifique no atropellar al otro, cuando ser amigo sea no pedirle plata prestada, cuando dar de dos camisas de seda una sea un deber; cuando dar la mano no sea un acuerdo jurídico, cuando uno calle para no insultar, cuando uno acepte la muerte como la peor de las bendiciones; cuando uno acepte que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, y que puede más el amor que el odio porque hay en el mundo más flores que serpientes; cuando unos pocos acepten que el mundo no es de ellos y que nosotros no tenemos para pagar la renta; cuando se garantice un mundo sin bombas atómicas: el pensamiento de Fidel Castro Ruz será entendido.
CARACAS 9 DE SEPTIEMBRE DE 2010.
sábado, 21 de agosto de 2010
HOY SE CUMPLEN 70 AñOS DEL ASESINATO A MANOS DEL STALINISMO, DEL GRAN DIRIGENTE DE LA REVOLUCION RUSA ..LEON TROTSKY.
evolución de 1917 y Guerra Civil
Fundó un grupo llamado Mezhrayontsy (literalmente el "interdistrito de Petrogrado") con varios dirigentes socialistas: Adolf Joffe, Riazanov, Anatoli Lunacharski, Mijaíl Pokrovski y otros futuros dirigentes de la Revolución de octubre, que en 1913 (año de la formación del grupo), no eran ni bolcheviques ni mencheviques, como él.[7]
Es durante el tiempo previo a la Revolución de 1917 que dedicará sus esfuerzos principalmente a contactar con diferentes conspiradores revolucionarios y a defender sus ideas en disputas ideológicas.
El estallido de la Revolución de febrero le sorprendió en Nueva York, donde colaboraba para un periódico ruso. Consigue llegar en mayo a Rusia, asumiendo el control de la Organización Socialdemócrata Interdistrital e integrándose en el Soviet de Petrogrado (San Petersburgo). De esta forma se apartaba de su anterior neutralidad durante el exilio implicándose directamente con los bolcheviques en el proceso revolucionario. Gracias a su poderosa oratoria alcanza una enorme popularidad que le permite llegar a formar parte del Comité Central del partido bolchevique, en el que había ingresado en julio.
Trotsky apoyará totalmente la postura de Lenin en cuanto a la necesidad de derrocar al gobierno provisional surgido de la revolución de febrero y encabezado por el socialista moderado Aleksandr Kérenski. Así, sus esfuerzos se dirigirán a recabar apoyos para el movimiento bolchevique para el alzamiento previsto. Al tener Lenin que ocultarse, Trotsky asumirá la jefatura del Comité Militar Revolucionario, puesto desde el cual aportará al triunfo de la Revolución de octubre.
Trotsky dirigiendo a la Guardia RojaDurante la primera etapa de la Revolución, Trotsky se convierte en hombre de confianza de Lenin y éste le encomendará varias misiones. La primera será la de acabar la guerra con las potencias centrales. Será el encargado, como Comisario (Ministro) de Asuntos Exteriores, de firmar con los alemanes el llamado Tratado de Brest-Litovsk, paz que supondrá para Rusia una pérdida considerable de su territorio.
Seguidamente será nombrado Comisario de Guerra. Desde este puesto se encargará de la creación, promoción y dirección del Ejército Rojo, motivo principal de que los logros revolucionarios no se perdieran durante la época de la guerra civil (1918-1920) contra las fuerzas contrarrevolucionarias (potencias extranjeras y rusos blancos).
Los anarquistas acusan a Trotsky de reprimir cualquier movimiento de izquierda opuesto al oficial del Partido Bolchevique. Por ejemplo, al movimiento ácrata de Néstor Majnó en Ucrania o la rebelión de los marineros de Kronstadt en el Golfo de Finlandia.
[editar] Exilio
Miembro principal del Politburó después de Lenin, apoyaría a éste en sus principales innovaciones hasta que una apoplejía obligó a Lenin a apartarse de la política. En oposición a Trotsky, se unieron Grigori Zinóviev, Lev Kámenev y Stalin. Este agrupamiento, una vez que logró apoderarse de la dirección del Partido, acusó a Trotsky de cometer serias violaciones a la disciplina del partido, con el objetivo de debilitar sus organizaciones. En consecuencia Trotsky es primero destituido como comisario de guerra, luego apartado de la dirección del partido y posteriormente expulsado del mismo. Más tarde sería deportado a Kazajistán (Asia Central) y finalmente expulsado de la URSS en 1929.
Desde entonces, los ideólogos oficiales del régimen se encargaron de revisar la figura de Trotsky (llegando incluso a trucar fotografías originales con el fin de hacerle desaparecer, por ejemplo, del lugar que ocupaba junto a Lenin mientras éste pronunciaba un discurso) haciéndolo aparecer como un traidor, aunque el trabajo historiográfico posterior ha demostrado que no son ciertas las aseveraciones hechas contra él.
Durante sus años de exilio, Trotsky escribiría varios ensayos (la autobiografía Mi Vida, Historia de la Revolución rusa, La revolución traicionada) y artículos sobre temas de actualidad (estalinismo, nazismo, fascismo, la Guerra Civil Española). Desde su exilio también encabezaría la oposición comunista disidente, que formaría la IV Internacional.
Por otra parte, Trotsky empezaría un auténtico peregrinaje por diferentes países desde los cuales pudiera expresar públicamente sus críticas al estalinismo.
Grafiti en el Museo León Trotsky en la Ciudad de MexicoFinalmente, León Trotsky llega a México, tras una serie de gestiones realizadas principalmente por el pintor mexicano Diego Rivera ante el presidente Lázaro Cárdenas quien en 1937 le concede el asilo político. A su llegada el 9 de enero de 1937, Trotsky fue recibido en el puerto de Tampico por Frida Kahlo, esposa de Rivera y transportado hacia la ciudad de México a bordo del tren presidencial. Vivió en la "Casa Azul", morada de Frida y Diego en Coyoacán, hasta la ruptura política con este último, que se dio en 1939. En ese año, cambió su residencia a la Calle de Viena también en Coyoacán, donde vivió hasta el día de su muerte. En esa casa, Trotsky sufrió dos atentados, el primero de ellos ocurrido en mayo de 1940. Durante la madrugada del día del atentado, un comando de 20 hombres armados comandados por el pintor David Alfaro Siqueiros, logró penetrar a la casa con la complicidad de Robert Sheldon Hart, un guardaespaldas de Trotsky que era un doble agente. Los intrusos dispararon cerca de 400 tiros con armas de grueso calibre. El propio Siqueiros disparó contra el lecho donde dormían Trotsky y su esposa Natalia Sedova, sin lograr asesinarlos, pues lograron pertrecharse junto a una pared, al lado de su cama. Los guardias de Trotsky repelieron a los intrusos y estos tuvieron que huir sin lograr su cometido.
Unos meses más tarde, el 20 de agosto de 1940, Trotsky sufrió un segundo atentado en esa misma casa, que le costaría la vida.
[editar] Asesinato
Su tumba, en la Ciudad de México.Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y, Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Asimismo, ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.
Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpretar el magnicidio. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza. El grito de Trotsky se escuchó como un estruendo en toda la casa, acudiendo rápidamente sus custodios pero no se pudo hacer nada.
León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.
[editar] Filmografía sobre Trotsky.
evolución de 1917 y Guerra Civil
Fundó un grupo llamado Mezhrayontsy (literalmente el "interdistrito de Petrogrado") con varios dirigentes socialistas: Adolf Joffe, Riazanov, Anatoli Lunacharski, Mijaíl Pokrovski y otros futuros dirigentes de la Revolución de octubre, que en 1913 (año de la formación del grupo), no eran ni bolcheviques ni mencheviques, como él.[7]
Es durante el tiempo previo a la Revolución de 1917 que dedicará sus esfuerzos principalmente a contactar con diferentes conspiradores revolucionarios y a defender sus ideas en disputas ideológicas.
El estallido de la Revolución de febrero le sorprendió en Nueva York, donde colaboraba para un periódico ruso. Consigue llegar en mayo a Rusia, asumiendo el control de la Organización Socialdemócrata Interdistrital e integrándose en el Soviet de Petrogrado (San Petersburgo). De esta forma se apartaba de su anterior neutralidad durante el exilio implicándose directamente con los bolcheviques en el proceso revolucionario. Gracias a su poderosa oratoria alcanza una enorme popularidad que le permite llegar a formar parte del Comité Central del partido bolchevique, en el que había ingresado en julio.
Trotsky apoyará totalmente la postura de Lenin en cuanto a la necesidad de derrocar al gobierno provisional surgido de la revolución de febrero y encabezado por el socialista moderado Aleksandr Kérenski. Así, sus esfuerzos se dirigirán a recabar apoyos para el movimiento bolchevique para el alzamiento previsto. Al tener Lenin que ocultarse, Trotsky asumirá la jefatura del Comité Militar Revolucionario, puesto desde el cual aportará al triunfo de la Revolución de octubre.
Trotsky dirigiendo a la Guardia RojaDurante la primera etapa de la Revolución, Trotsky se convierte en hombre de confianza de Lenin y éste le encomendará varias misiones. La primera será la de acabar la guerra con las potencias centrales. Será el encargado, como Comisario (Ministro) de Asuntos Exteriores, de firmar con los alemanes el llamado Tratado de Brest-Litovsk, paz que supondrá para Rusia una pérdida considerable de su territorio.
Seguidamente será nombrado Comisario de Guerra. Desde este puesto se encargará de la creación, promoción y dirección del Ejército Rojo, motivo principal de que los logros revolucionarios no se perdieran durante la época de la guerra civil (1918-1920) contra las fuerzas contrarrevolucionarias (potencias extranjeras y rusos blancos).
Los anarquistas acusan a Trotsky de reprimir cualquier movimiento de izquierda opuesto al oficial del Partido Bolchevique. Por ejemplo, al movimiento ácrata de Néstor Majnó en Ucrania o la rebelión de los marineros de Kronstadt en el Golfo de Finlandia.
[editar] Exilio
Miembro principal del Politburó después de Lenin, apoyaría a éste en sus principales innovaciones hasta que una apoplejía obligó a Lenin a apartarse de la política. En oposición a Trotsky, se unieron Grigori Zinóviev, Lev Kámenev y Stalin. Este agrupamiento, una vez que logró apoderarse de la dirección del Partido, acusó a Trotsky de cometer serias violaciones a la disciplina del partido, con el objetivo de debilitar sus organizaciones. En consecuencia Trotsky es primero destituido como comisario de guerra, luego apartado de la dirección del partido y posteriormente expulsado del mismo. Más tarde sería deportado a Kazajistán (Asia Central) y finalmente expulsado de la URSS en 1929.
Desde entonces, los ideólogos oficiales del régimen se encargaron de revisar la figura de Trotsky (llegando incluso a trucar fotografías originales con el fin de hacerle desaparecer, por ejemplo, del lugar que ocupaba junto a Lenin mientras éste pronunciaba un discurso) haciéndolo aparecer como un traidor, aunque el trabajo historiográfico posterior ha demostrado que no son ciertas las aseveraciones hechas contra él.
Durante sus años de exilio, Trotsky escribiría varios ensayos (la autobiografía Mi Vida, Historia de la Revolución rusa, La revolución traicionada) y artículos sobre temas de actualidad (estalinismo, nazismo, fascismo, la Guerra Civil Española). Desde su exilio también encabezaría la oposición comunista disidente, que formaría la IV Internacional.
Por otra parte, Trotsky empezaría un auténtico peregrinaje por diferentes países desde los cuales pudiera expresar públicamente sus críticas al estalinismo.
Grafiti en el Museo León Trotsky en la Ciudad de MexicoFinalmente, León Trotsky llega a México, tras una serie de gestiones realizadas principalmente por el pintor mexicano Diego Rivera ante el presidente Lázaro Cárdenas quien en 1937 le concede el asilo político. A su llegada el 9 de enero de 1937, Trotsky fue recibido en el puerto de Tampico por Frida Kahlo, esposa de Rivera y transportado hacia la ciudad de México a bordo del tren presidencial. Vivió en la "Casa Azul", morada de Frida y Diego en Coyoacán, hasta la ruptura política con este último, que se dio en 1939. En ese año, cambió su residencia a la Calle de Viena también en Coyoacán, donde vivió hasta el día de su muerte. En esa casa, Trotsky sufrió dos atentados, el primero de ellos ocurrido en mayo de 1940. Durante la madrugada del día del atentado, un comando de 20 hombres armados comandados por el pintor David Alfaro Siqueiros, logró penetrar a la casa con la complicidad de Robert Sheldon Hart, un guardaespaldas de Trotsky que era un doble agente. Los intrusos dispararon cerca de 400 tiros con armas de grueso calibre. El propio Siqueiros disparó contra el lecho donde dormían Trotsky y su esposa Natalia Sedova, sin lograr asesinarlos, pues lograron pertrecharse junto a una pared, al lado de su cama. Los guardias de Trotsky repelieron a los intrusos y estos tuvieron que huir sin lograr su cometido.
Unos meses más tarde, el 20 de agosto de 1940, Trotsky sufrió un segundo atentado en esa misma casa, que le costaría la vida.
[editar] Asesinato
Su tumba, en la Ciudad de México.Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y, Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Asimismo, ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.
Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpretar el magnicidio. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza. El grito de Trotsky se escuchó como un estruendo en toda la casa, acudiendo rápidamente sus custodios pero no se pudo hacer nada.
León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.
[editar] Filmografía sobre Trotsky.
martes, 3 de agosto de 2010
PUBLICACION DEL TOMO I,DEL LIBRO MI AMIGO EL CUENTO.
ESTA ES LA PORTADA Y CONTRAPORTADA DEL TOMO I DEL LIBRO "MI AMIGO EL CUENTO" PUBLICADO POR REVISTA TALLER LUNA Y SOL EDITORES.
LOS ESCRITORES INVITADOS SON:
ADALBERTO DEULOFEUT PRADO
ADELAIDA RODRÍGUEZ GARNICA
ANA JULIA CEPEDA CEPEDA
ANTONIO MORA VELEZ
ASTRID SOFIA PEDRAZA
CARLOS DE LA HOZ
CESAR MOLINA
DALIT RAFAEL ESCORCIA MARCHENA
FERMIN MOLINA
GUSTAVO TATIS GUERRA
JUAN CARLOS CESPEDES
LIDIA CORCIONE
LYA SIERRA
MARCO RODRÍGUEZ CAMARGO
OSCAR MORA Y
RICARDO LEON DE LAS SALAS MIER
A PARTIR DE LA OTRA SEMANA SE PODRÁ ADQUIRIR EN LOS PUESTOS DE REVISTAS Y LIBRERÍAS DEL PAÍS.
VALOR 10 MIL PESITOS COLOMBIANOS.
Lugar: BARANQUILLA COLOMBIA
LOS ESCRITORES INVITADOS SON:
ADALBERTO DEULOFEUT PRADO
ADELAIDA RODRÍGUEZ GARNICA
ANA JULIA CEPEDA CEPEDA
ANTONIO MORA VELEZ
ASTRID SOFIA PEDRAZA
CARLOS DE LA HOZ
CESAR MOLINA
DALIT RAFAEL ESCORCIA MARCHENA
FERMIN MOLINA
GUSTAVO TATIS GUERRA
JUAN CARLOS CESPEDES
LIDIA CORCIONE
LYA SIERRA
MARCO RODRÍGUEZ CAMARGO
OSCAR MORA Y
RICARDO LEON DE LAS SALAS MIER
A PARTIR DE LA OTRA SEMANA SE PODRÁ ADQUIRIR EN LOS PUESTOS DE REVISTAS Y LIBRERÍAS DEL PAÍS.
VALOR 10 MIL PESITOS COLOMBIANOS.
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lunes, 2 de agosto de 2010
PAUL ELUARD....RECORDANDO SU MEMORIA!!
Esbozo biográfico
Paul Éluard(1895-1952). Hijo de un contable, su infancia transcurre a las afueras de París. Enfermo de tuberculosis, tiene que abandonar sus estudios para ser ingresado en un sanatorio, donde conoce a su futura esposa, Helena Diakonova, a quien llama Gala. Tras su participación en la Primera Guerra Mundial, inicia sus contactos con el círculo de intelectuales anarquistas, los dadaístas. Unido al grupo, muy pronto la aparición del surrealismo le convierte en una de las figuras más representativas del surrealismo francés, colaborando al lado de personalidades como André Breton, Louis Aragon y Soupault. Sus escritos terminan siendo el resultado mágico y musical de las palabras. En 1926, junto a André Breton y Louis Aragon, se une al partido comunista, que influye notablemente en su obra. La nueva poesía tiene como objetivo el dolor, la esperanza y la justicia social. En 1927 se encuentra en Barcelona, camino de Mallorca. Al año siguiente, es nombrado en el "Manifest Groc" que firman Dalí, Gasch y Montanyà. En 1929 visita Cadaqués junto a su mujer e hija invitado por Salvador Dalí. Se trata del momento de unión entre Gala y Dalí y de la desunión con Paul Éluard. En 1936 da dos conferencias, una en la Sala Esteve de Barcelona y otra en el Ateneo madrileño con motivo de la Exposición de Picasso que organiza ADLAN. Durante la ocupación alemana en Francia, Paul Éluard se convierte en uno de los escritores más relevantes de la resistencia. Entre sus obras capitales deben mencionarse: "El deber y la inquietud" (1917), "Capital del dolor" (1926), "La Inmaculada Concepción", en colaboración con Breton (1930), "Curso natural" (1938), "Poesía y verdad" (1942), "Lección de moral" (1950) y "Los senderos y los caminos de la poseía" (1952).
Paul Éluard(1895-1952). Hijo de un contable, su infancia transcurre a las afueras de París. Enfermo de tuberculosis, tiene que abandonar sus estudios para ser ingresado en un sanatorio, donde conoce a su futura esposa, Helena Diakonova, a quien llama Gala. Tras su participación en la Primera Guerra Mundial, inicia sus contactos con el círculo de intelectuales anarquistas, los dadaístas. Unido al grupo, muy pronto la aparición del surrealismo le convierte en una de las figuras más representativas del surrealismo francés, colaborando al lado de personalidades como André Breton, Louis Aragon y Soupault. Sus escritos terminan siendo el resultado mágico y musical de las palabras. En 1926, junto a André Breton y Louis Aragon, se une al partido comunista, que influye notablemente en su obra. La nueva poesía tiene como objetivo el dolor, la esperanza y la justicia social. En 1927 se encuentra en Barcelona, camino de Mallorca. Al año siguiente, es nombrado en el "Manifest Groc" que firman Dalí, Gasch y Montanyà. En 1929 visita Cadaqués junto a su mujer e hija invitado por Salvador Dalí. Se trata del momento de unión entre Gala y Dalí y de la desunión con Paul Éluard. En 1936 da dos conferencias, una en la Sala Esteve de Barcelona y otra en el Ateneo madrileño con motivo de la Exposición de Picasso que organiza ADLAN. Durante la ocupación alemana en Francia, Paul Éluard se convierte en uno de los escritores más relevantes de la resistencia. Entre sus obras capitales deben mencionarse: "El deber y la inquietud" (1917), "Capital del dolor" (1926), "La Inmaculada Concepción", en colaboración con Breton (1930), "Curso natural" (1938), "Poesía y verdad" (1942), "Lección de moral" (1950) y "Los senderos y los caminos de la poseía" (1952).
lunes, 12 de julio de 2010
EL LEGADO DE LEON TOTSKY.POR PEPE GUTIERREZ.
El legado de León Trotsky
El próximo 20 de agosto se cumplirán 70 años del asesinato de Trotsky, un tiempo más que suficiente para establecer un cierto balance de un legado que…
Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 10-7-2010 a las 11:10 | 631 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/el-legado-de-leon-trotsky
El próximo 20 de agosto se cumplirán 70 años del asesinato de Trotsky, un tiempo más que suficiente para establecer un cierto balance de un legado que no cumplió sus propias expectativas pero sí superó la que sus enemigos le otorgaban.
El 20 de agosto de 1940, las expectativas del “trotskismo” (un concepto que Trotsky siempre escribía con comillas, consciente de la instrumentalización que el estalinismo había hecho de él, primero como un contrapunto del “verdadero leninismo”, y desde mitad de los años treinta como la manifestación más pérfida del “quintacolumnismo”), eran bastante oscuras…En aquel momento, la sección rusa de la Oposición (la “madre” de la oposición internacional), había sido exterminada; la revolución), lo que quedaba del “trotskismo” español cabía en un taxi…En los años de la II Guerra Mundial, el “trotskismo” resultó casi totalmente aniquilado en Europa: además de comunistas y judíos, fueron tratados como “apestados” por los sectores de la Resistencia ligados al estalinismo.
El final de la guerra, los dejaba completamente desarbolados, a duras penas consiguió restablecer una cierta estructuración. Por otro lado, la hipótesis central expresada por Trotsky en El programa de Transición, estuvo lejos de confirmarse. Si bien, la II Guerra Mundial había mostrado la locura y la sinrazón del capitalismo de manera todavía más acusada que la Primera, las condiciones subjetivas habían retrocedido drásticamente. No hubo lugar para nada parecido a una reedición de la experiencia de Zimmervald: la socialdemocracia ni el comunismo oficial no sufrieron ningún desbordamiento por la izquierda significativo. Antes al contrario, de un lado, el capitalismo conoció una tercera revolución industrial con las fórmulas keynesianas que le permitieron una expansión y una estabilidad tal que se legó a pensar que la época de las grandes crisis sociales quedaba atrás, y de otro, el estalinismo victorioso se extendía por la Europa del Este y a finales de los años cuarenta en China.
Los años cincuenta fueron de abierta crisis. Fuera de los grandes aparatos de la socialdemocracia y del comunismo oficial, apenas si quedaron algunos restos de las grandes tradiciones radicales, del socialismo de izquierda, el anarquismo y del “trotskismo”…no fue hasta los años sesenta que, con el empuje de la revolución anticolonialista (India, China, Cuba, Argelia, etc), y de la crisis chino-soviética, que emergieron las diversas fracciones maoístas que sí bien respondían a tareas y exigencias inmediatas, tomaban sus referencias teóricas de algunas de las fases del estalinismo: los más izquierdistas del periodo del “socialfascismo”, los más moderados del período del Frente Popular…En los países sometidos todavía dictaduras de origen fascista (España, Grecia, Portugal), los partidos comunistas mantenían casi integra su aureola de resistencia.
De ahí que todos los cismas derivados de la Cuarta Internacional, y que tanto desconciertan todavía a los profanos, tengan su punto de partidas en las sucesivas crisis de esta época, normalmente situadas como expresiones del gran dilema que planteaba una situación histórica tan diferente a la que vio alumbrar la revolución de Octubre, o a la que precedió el final de la revolución española animada por anarcosindicalistas, socialistas de izquierda, comunismo democrático e incluso con un partido comunista que no había renunciado a la revolución en aras de las exigencias de la política exterior de Stalin. Ya en los años treinta, el “trotskismo” se había distinguido por la búsqueda de fórmulas tácticas renovadas, y no fue otra cosa lo que intentó en Alemania, Francia y España en unas circunstancias cada vez más adversas, y por lo tanto, cada vez con menos capacidad para incidir en los hechos. La metáfora del “planeta sin visado” era también la de una situación cada vez más marginal: la misma que hizo que la II Guerra Mundial concluyera rehuyendo toda posibilidad revolucionaria…
El asesinato de Trotsky tiene una enorme fuerza simbólica: refleja el final de toda una época. Ya no quedaba nadie de los tiempos de los gigantes…En los años cincuenta –seguimos con el hilo-, el “trotskismo” se dividió en base a dos tentaciones: de una lado, la “tradicionalista” (la paleotrotskista según una expresión muy extendida), que ponía el énfasis en que las grandes cuestiones de antes de la II Guerra Mundial seguían estando ahí, y que por lo tanto, El Programa de Transición seguía teniendo una estricta vigencia: solamente había que interpretarlo bien. La otra era la que había cruz y raya con aquel periodo y trataba de buscar nuevas fórmulas en consonancia, una orientación que se ha llamado también neotrotskista, “revisionista” o “pablista” según las diversas corrientes que se dicen representar –cada una de ellas- la “verdadera” continuidad.
Guante los sesenta, en los países industrializados comienza surgir una “nueva izquierda” diferente a la tradicional de las grandes opciones ligadas a la “guerra fría”, y sus expresión más desarrollada serán los mayos del 68 que atraviesan el mundo, y que crean una nueva situación….
En el tramo final de esta fase, servidor pudo publicar su primer libro, Conocer a Trotsky y su obra (Ed. Dopesa, Barcelona, 1979), en una colección y en una editorial ligada al “Grupo Mundo”, cuyos medios fueron muy receptivos del “sesentayochismo” y del momento político del país, y no fue por asaltad que fuese uno de los últimos en aparecer (la anécdota es que n minuto después de cobrar en un banco la primera cantidad por los derechos, me llamo el cajero que me había atendido para decirme que si hubiera llegado dos minutos después, no habría podido pagarme), y de la que me permito reproducir su epílogo con la intención de comentarlo en una próxima ocasión.
De una lado se daba la tentación de trabajar en base a todo lo que se estaba dando de nuevo (las revoluciones an
Epílogo: El legado de León Trotsky
Resulta francamente difícil «encerrar» la vida y la obra de Trotsky en tan breve espacio. Se trata de cerca de medio siglo de intensa vida militante, que se sitúa en el centro mismo del escenario creado por la Gran Revolución Rusa, cuya trascendencia sólo es comparable con la Gran Revolución Francesa de 1789. Trotsky ocupa por derecho propio el lugar de protagonista, antes, durante y después de esta revolución y el cuadro de sus actividades se multiplica en un amplio campo de problemas de primera magnitud que van, desde la lucha por el poder y la tensión polémica y dramática constante, hasta las cuestiones «menores» como el arte y la cultura.
Cada etapa de su trayectoria vital, cada polémica, cada cuestión, han dado lugar a ríos de tintas compuestos por los más variados colores. Deutscher, un «trotskista heterodoxo» que escribió una biografía digna de él, dice:
“Tan copiosa y espléndida fue la carrera de Trotsky, que cualquier parte o fracción de ella habría bastado para llenar la vida de una personalidad histórica sobresaliente. De haber muerto a la edad de treinta o treinta y cinco años, poco antes de 1917, Trotsky habría ocupado su lugar en un mismo nivel que pensadores y revolucionarios rusos como Bielinsky, Herzen o Bakunin, como su descendiente o su equivalente marxista.
Si su vida hubiese terminado en 1921 o después más o menos en el mismo momento en que murió Lenin, habría sido recordado como el jefe de Octubre, como el fundador del Ejército Rojo y su caudillo en la guerra civil, y como el mentor de la Tercera Internacional que habló a los trabajadores del mundo con el vigor y la brillantez de Marx y con acentos que no se habían vuelto a escuchar desde los días del Manifiesto Comunista. (Fueron necesarias varias décadas de falsificación y de calumnia estalinista para empañar y borrar esa imagen suya en la memoria de dos generaciones.)
Las ideas que él expuso y la obra que realizó como jefe de la Oposición entre 1923 y 1929 constituyen la suma y la sustancia del capítulo más trascendente y dramático en los anales del bolchevismo y el comunismo. Trotsky actuó como protagonista de la controversia más grande del siglo, como iniciador intelectual de la industrialización y la economía planificada, y por último como portavoz de todos aquellos que resistieron, dentro del partido bolchevique, el advenimiento del estalinismo. Aun cuando él no hubiera sobrevivido al año 1927, habría dejado tras de sí un legado de ideas que no podría ser destruido ni condenado al olvido permanente, el legado por el cual muchos de sus seguidores se enfrentaron al pelotón de fusilamiento con su nombre en los labios, un legado al que el tiempo va añadiendo pertinencia y peso y hacia el cual una nueva generación soviética va encontrando a tientas su camino”. (1 Oc., t. III, p. 460.)
Como ya hemos explicado, es su último combate, el del tercer exilio, el más importante para él y, sin duda, el más rico en su creación intelectual. Es en esta etapa cuando escribe Historia de la revolución rusa, La lucha contra el fascismo en Alemania, La revolución traicionada, El programa de transición y En defensa del marxismo. Tenemos derecho a creer que, de no haber muerto antes que Stalin —que nació el mismo año—, hubiera seguido siendo la encarnación viviente de la revolución (22. En 1939, el embajador francés ante Hitler, Coulondre, intentaba disuadir al líder nazi de la guerra, con el argumento de que el vencedor podría ser Trotsky. Hitler compartía el mismo temor. De hecho Stalin no vio seguro su poderío hasta su asesinato) habría escrito las obras que tenía proyectadas, hubiera modificado sustancialmente el curso de la Cuarta Internacional ‘y, sin duda, la crisis del estalinismo habría tomado una amplitud mucho mayor. Está lejos de nuestra inte1ción hacer de Trotsky algo mítico, pero no podemos por menos de subrayar que incluso en la derrota y el exilio, su trascendencia personal, carece de parangón.
No se puede, a nuestro juicio, hablar seriamente de marxismo en nuestros días sin conocer seriamente la vida y la obra de Trotsky. Para acceder a este conocimiento, el lector cuenta con la biografía que escribió Deutscher que (al margen de algunas críticas que se le puedan hacer) significa un esfuerzo gigantesco por reconstruir la verdad del comunismo del siglo XX y por situar en su justo lugar a Trotsky. Tiene al alcance de la mano lo principal de la enorme obra escrita de Trotsky, que representa un apasionante intento por enlazar la teoría —dentro de una espléndida prosa literaria— con la acción y el compromiso sin medianías: una obra que se sitúa a la altura de los más importantes clásicos del marxismo. Todavía no cuenta con un estudio sistemático sobre su pensamiento, aunque se están dando los primeros pasos en este sentido.
Nos limitaremos aquí, a modo de conclusión, a subrayar algunas de sus aportaciones más sobresalientes:
--1. Representa un notable esfuerzo por mantener y desarrollar las adquisiciones del marxismo clásico, en una época donde las guerras, las revoluciones y las contrarrevoluciones modificaban constantemente la realidad.
--2. Intentó, sin titubeos ni medias tintas, impulsar organizadamente una corriente de pensamiento y acción opuesta a la socialdemocracia y el estalinismo.
--3• Personificó un gran esfuerzo por enriquecer cuestiones de principios marxistas como son el internacionalismo proletario, la democracia obrera y la autonomía del movimiento obrero y revolucionario en relación a los partidos burgueses cuando la mayoría del movimiento obrero estaba atada a la burguesía “democrática”, «nacional», «antifascista», etc.
--4. Finalmente, hay que destacar su esfuerzo por recomponer y fortalecer las nuevas generaciones de cuadros marxistas revolucionarios.
Esta última tarea ha sido a veces menospreciada. Para entenderla en sus justos términos hay que comprender que, entre otras cosas, toda una generación de cuadros trotskistas fue diezmada por el estalinismo (o por el fascismo, en campos de concentración murieron Abraham Leon y Frank Jakubowski). La generación siguiente tuvo que esforzarse para resistir unas nuevas condiciones políticas en la que el predominio del estalinismo fue casi total en el movimiento comunista y el capitalismo vivió un largo período de estabilidad y reforzamiento ideológico.
Esta resistencia estuvo encarnada en una promoción de hombres y mujeres de la talla de Isaac Deutscher, Roman Rodolsky, Ernest Mandel, George Novack, Livio Maitan, Evelyn Reed, Joseph Hansen, Pierre Frank, J. P. Cannon, Pierre Broué y otros más. Esta generación de resistentes fue la que preparó las condiciones para el «transcrecimiento» que se opera en el movimiento trotskista después del mayo del 68, que marca el surgimiento de una nueva generación de militantes que cuenta con una base de implantación mucho más sólida. Es la hora de la renovación, de los Hugo Blanco, Alain Krivine, Jacques Valier, Perry Anderson, Jacqueline Heinen, Mary Alice Waters, Peter Camejo, Daniel Bensaïd, Denise Avenas, Bernadette Devlin, Alain Brossatt, Robin Blackburn, Caroline Lund y otros y otras, entre quienes se cuentan algunos españoles.
Al margen del acuerdo que se tenga con el trotskismo y de la valoración que nos merezca cada uno de estos personajes, reflejan un notable paso adelante por desarrollar el legado de Trotsky, por reconstruir el marxismo revolucionario en contra del estalinismo y de la socialdemocracia. Es una continuidad de la obra de Trotsky desigual y problemática pero con una presencia notable a la izquierda de los partidos tradicionales que ha de sorprender a los que, como Sartre, velan en el trotskismo una corriente estrictamente ligada a una personalidad ya enterrada. El mismo Sartre ha visto nacer y declinar otras corrientes «nuevas» y «superadoras» como lo fueron diversos socialismos de izquierdas, el «tercermundismo», el anarquismo, el maoísmo, etc.
Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red
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El próximo 20 de agosto se cumplirán 70 años del asesinato de Trotsky, un tiempo más que suficiente para establecer un cierto balance de un legado que…
Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 10-7-2010 a las 11:10 | 631 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/el-legado-de-leon-trotsky
El próximo 20 de agosto se cumplirán 70 años del asesinato de Trotsky, un tiempo más que suficiente para establecer un cierto balance de un legado que no cumplió sus propias expectativas pero sí superó la que sus enemigos le otorgaban.
El 20 de agosto de 1940, las expectativas del “trotskismo” (un concepto que Trotsky siempre escribía con comillas, consciente de la instrumentalización que el estalinismo había hecho de él, primero como un contrapunto del “verdadero leninismo”, y desde mitad de los años treinta como la manifestación más pérfida del “quintacolumnismo”), eran bastante oscuras…En aquel momento, la sección rusa de la Oposición (la “madre” de la oposición internacional), había sido exterminada; la revolución), lo que quedaba del “trotskismo” español cabía en un taxi…En los años de la II Guerra Mundial, el “trotskismo” resultó casi totalmente aniquilado en Europa: además de comunistas y judíos, fueron tratados como “apestados” por los sectores de la Resistencia ligados al estalinismo.
El final de la guerra, los dejaba completamente desarbolados, a duras penas consiguió restablecer una cierta estructuración. Por otro lado, la hipótesis central expresada por Trotsky en El programa de Transición, estuvo lejos de confirmarse. Si bien, la II Guerra Mundial había mostrado la locura y la sinrazón del capitalismo de manera todavía más acusada que la Primera, las condiciones subjetivas habían retrocedido drásticamente. No hubo lugar para nada parecido a una reedición de la experiencia de Zimmervald: la socialdemocracia ni el comunismo oficial no sufrieron ningún desbordamiento por la izquierda significativo. Antes al contrario, de un lado, el capitalismo conoció una tercera revolución industrial con las fórmulas keynesianas que le permitieron una expansión y una estabilidad tal que se legó a pensar que la época de las grandes crisis sociales quedaba atrás, y de otro, el estalinismo victorioso se extendía por la Europa del Este y a finales de los años cuarenta en China.
Los años cincuenta fueron de abierta crisis. Fuera de los grandes aparatos de la socialdemocracia y del comunismo oficial, apenas si quedaron algunos restos de las grandes tradiciones radicales, del socialismo de izquierda, el anarquismo y del “trotskismo”…no fue hasta los años sesenta que, con el empuje de la revolución anticolonialista (India, China, Cuba, Argelia, etc), y de la crisis chino-soviética, que emergieron las diversas fracciones maoístas que sí bien respondían a tareas y exigencias inmediatas, tomaban sus referencias teóricas de algunas de las fases del estalinismo: los más izquierdistas del periodo del “socialfascismo”, los más moderados del período del Frente Popular…En los países sometidos todavía dictaduras de origen fascista (España, Grecia, Portugal), los partidos comunistas mantenían casi integra su aureola de resistencia.
De ahí que todos los cismas derivados de la Cuarta Internacional, y que tanto desconciertan todavía a los profanos, tengan su punto de partidas en las sucesivas crisis de esta época, normalmente situadas como expresiones del gran dilema que planteaba una situación histórica tan diferente a la que vio alumbrar la revolución de Octubre, o a la que precedió el final de la revolución española animada por anarcosindicalistas, socialistas de izquierda, comunismo democrático e incluso con un partido comunista que no había renunciado a la revolución en aras de las exigencias de la política exterior de Stalin. Ya en los años treinta, el “trotskismo” se había distinguido por la búsqueda de fórmulas tácticas renovadas, y no fue otra cosa lo que intentó en Alemania, Francia y España en unas circunstancias cada vez más adversas, y por lo tanto, cada vez con menos capacidad para incidir en los hechos. La metáfora del “planeta sin visado” era también la de una situación cada vez más marginal: la misma que hizo que la II Guerra Mundial concluyera rehuyendo toda posibilidad revolucionaria…
El asesinato de Trotsky tiene una enorme fuerza simbólica: refleja el final de toda una época. Ya no quedaba nadie de los tiempos de los gigantes…En los años cincuenta –seguimos con el hilo-, el “trotskismo” se dividió en base a dos tentaciones: de una lado, la “tradicionalista” (la paleotrotskista según una expresión muy extendida), que ponía el énfasis en que las grandes cuestiones de antes de la II Guerra Mundial seguían estando ahí, y que por lo tanto, El Programa de Transición seguía teniendo una estricta vigencia: solamente había que interpretarlo bien. La otra era la que había cruz y raya con aquel periodo y trataba de buscar nuevas fórmulas en consonancia, una orientación que se ha llamado también neotrotskista, “revisionista” o “pablista” según las diversas corrientes que se dicen representar –cada una de ellas- la “verdadera” continuidad.
Guante los sesenta, en los países industrializados comienza surgir una “nueva izquierda” diferente a la tradicional de las grandes opciones ligadas a la “guerra fría”, y sus expresión más desarrollada serán los mayos del 68 que atraviesan el mundo, y que crean una nueva situación….
En el tramo final de esta fase, servidor pudo publicar su primer libro, Conocer a Trotsky y su obra (Ed. Dopesa, Barcelona, 1979), en una colección y en una editorial ligada al “Grupo Mundo”, cuyos medios fueron muy receptivos del “sesentayochismo” y del momento político del país, y no fue por asaltad que fuese uno de los últimos en aparecer (la anécdota es que n minuto después de cobrar en un banco la primera cantidad por los derechos, me llamo el cajero que me había atendido para decirme que si hubiera llegado dos minutos después, no habría podido pagarme), y de la que me permito reproducir su epílogo con la intención de comentarlo en una próxima ocasión.
De una lado se daba la tentación de trabajar en base a todo lo que se estaba dando de nuevo (las revoluciones an
Epílogo: El legado de León Trotsky
Resulta francamente difícil «encerrar» la vida y la obra de Trotsky en tan breve espacio. Se trata de cerca de medio siglo de intensa vida militante, que se sitúa en el centro mismo del escenario creado por la Gran Revolución Rusa, cuya trascendencia sólo es comparable con la Gran Revolución Francesa de 1789. Trotsky ocupa por derecho propio el lugar de protagonista, antes, durante y después de esta revolución y el cuadro de sus actividades se multiplica en un amplio campo de problemas de primera magnitud que van, desde la lucha por el poder y la tensión polémica y dramática constante, hasta las cuestiones «menores» como el arte y la cultura.
Cada etapa de su trayectoria vital, cada polémica, cada cuestión, han dado lugar a ríos de tintas compuestos por los más variados colores. Deutscher, un «trotskista heterodoxo» que escribió una biografía digna de él, dice:
“Tan copiosa y espléndida fue la carrera de Trotsky, que cualquier parte o fracción de ella habría bastado para llenar la vida de una personalidad histórica sobresaliente. De haber muerto a la edad de treinta o treinta y cinco años, poco antes de 1917, Trotsky habría ocupado su lugar en un mismo nivel que pensadores y revolucionarios rusos como Bielinsky, Herzen o Bakunin, como su descendiente o su equivalente marxista.
Si su vida hubiese terminado en 1921 o después más o menos en el mismo momento en que murió Lenin, habría sido recordado como el jefe de Octubre, como el fundador del Ejército Rojo y su caudillo en la guerra civil, y como el mentor de la Tercera Internacional que habló a los trabajadores del mundo con el vigor y la brillantez de Marx y con acentos que no se habían vuelto a escuchar desde los días del Manifiesto Comunista. (Fueron necesarias varias décadas de falsificación y de calumnia estalinista para empañar y borrar esa imagen suya en la memoria de dos generaciones.)
Las ideas que él expuso y la obra que realizó como jefe de la Oposición entre 1923 y 1929 constituyen la suma y la sustancia del capítulo más trascendente y dramático en los anales del bolchevismo y el comunismo. Trotsky actuó como protagonista de la controversia más grande del siglo, como iniciador intelectual de la industrialización y la economía planificada, y por último como portavoz de todos aquellos que resistieron, dentro del partido bolchevique, el advenimiento del estalinismo. Aun cuando él no hubiera sobrevivido al año 1927, habría dejado tras de sí un legado de ideas que no podría ser destruido ni condenado al olvido permanente, el legado por el cual muchos de sus seguidores se enfrentaron al pelotón de fusilamiento con su nombre en los labios, un legado al que el tiempo va añadiendo pertinencia y peso y hacia el cual una nueva generación soviética va encontrando a tientas su camino”. (1 Oc., t. III, p. 460.)
Como ya hemos explicado, es su último combate, el del tercer exilio, el más importante para él y, sin duda, el más rico en su creación intelectual. Es en esta etapa cuando escribe Historia de la revolución rusa, La lucha contra el fascismo en Alemania, La revolución traicionada, El programa de transición y En defensa del marxismo. Tenemos derecho a creer que, de no haber muerto antes que Stalin —que nació el mismo año—, hubiera seguido siendo la encarnación viviente de la revolución (22. En 1939, el embajador francés ante Hitler, Coulondre, intentaba disuadir al líder nazi de la guerra, con el argumento de que el vencedor podría ser Trotsky. Hitler compartía el mismo temor. De hecho Stalin no vio seguro su poderío hasta su asesinato) habría escrito las obras que tenía proyectadas, hubiera modificado sustancialmente el curso de la Cuarta Internacional ‘y, sin duda, la crisis del estalinismo habría tomado una amplitud mucho mayor. Está lejos de nuestra inte1ción hacer de Trotsky algo mítico, pero no podemos por menos de subrayar que incluso en la derrota y el exilio, su trascendencia personal, carece de parangón.
No se puede, a nuestro juicio, hablar seriamente de marxismo en nuestros días sin conocer seriamente la vida y la obra de Trotsky. Para acceder a este conocimiento, el lector cuenta con la biografía que escribió Deutscher que (al margen de algunas críticas que se le puedan hacer) significa un esfuerzo gigantesco por reconstruir la verdad del comunismo del siglo XX y por situar en su justo lugar a Trotsky. Tiene al alcance de la mano lo principal de la enorme obra escrita de Trotsky, que representa un apasionante intento por enlazar la teoría —dentro de una espléndida prosa literaria— con la acción y el compromiso sin medianías: una obra que se sitúa a la altura de los más importantes clásicos del marxismo. Todavía no cuenta con un estudio sistemático sobre su pensamiento, aunque se están dando los primeros pasos en este sentido.
Nos limitaremos aquí, a modo de conclusión, a subrayar algunas de sus aportaciones más sobresalientes:
--1. Representa un notable esfuerzo por mantener y desarrollar las adquisiciones del marxismo clásico, en una época donde las guerras, las revoluciones y las contrarrevoluciones modificaban constantemente la realidad.
--2. Intentó, sin titubeos ni medias tintas, impulsar organizadamente una corriente de pensamiento y acción opuesta a la socialdemocracia y el estalinismo.
--3• Personificó un gran esfuerzo por enriquecer cuestiones de principios marxistas como son el internacionalismo proletario, la democracia obrera y la autonomía del movimiento obrero y revolucionario en relación a los partidos burgueses cuando la mayoría del movimiento obrero estaba atada a la burguesía “democrática”, «nacional», «antifascista», etc.
--4. Finalmente, hay que destacar su esfuerzo por recomponer y fortalecer las nuevas generaciones de cuadros marxistas revolucionarios.
Esta última tarea ha sido a veces menospreciada. Para entenderla en sus justos términos hay que comprender que, entre otras cosas, toda una generación de cuadros trotskistas fue diezmada por el estalinismo (o por el fascismo, en campos de concentración murieron Abraham Leon y Frank Jakubowski). La generación siguiente tuvo que esforzarse para resistir unas nuevas condiciones políticas en la que el predominio del estalinismo fue casi total en el movimiento comunista y el capitalismo vivió un largo período de estabilidad y reforzamiento ideológico.
Esta resistencia estuvo encarnada en una promoción de hombres y mujeres de la talla de Isaac Deutscher, Roman Rodolsky, Ernest Mandel, George Novack, Livio Maitan, Evelyn Reed, Joseph Hansen, Pierre Frank, J. P. Cannon, Pierre Broué y otros más. Esta generación de resistentes fue la que preparó las condiciones para el «transcrecimiento» que se opera en el movimiento trotskista después del mayo del 68, que marca el surgimiento de una nueva generación de militantes que cuenta con una base de implantación mucho más sólida. Es la hora de la renovación, de los Hugo Blanco, Alain Krivine, Jacques Valier, Perry Anderson, Jacqueline Heinen, Mary Alice Waters, Peter Camejo, Daniel Bensaïd, Denise Avenas, Bernadette Devlin, Alain Brossatt, Robin Blackburn, Caroline Lund y otros y otras, entre quienes se cuentan algunos españoles.
Al margen del acuerdo que se tenga con el trotskismo y de la valoración que nos merezca cada uno de estos personajes, reflejan un notable paso adelante por desarrollar el legado de Trotsky, por reconstruir el marxismo revolucionario en contra del estalinismo y de la socialdemocracia. Es una continuidad de la obra de Trotsky desigual y problemática pero con una presencia notable a la izquierda de los partidos tradicionales que ha de sorprender a los que, como Sartre, velan en el trotskismo una corriente estrictamente ligada a una personalidad ya enterrada. El mismo Sartre ha visto nacer y declinar otras corrientes «nuevas» y «superadoras» como lo fueron diversos socialismos de izquierdas, el «tercermundismo», el anarquismo, el maoísmo, etc.
Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red
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Izquierda a debate
domingo, 16 de mayo de 2010
LETRA DE EL TEMA LA MALDICION DE MALINCHE!!
La Maldición de Malinche
Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
Eran los hombres barbados
de la profecía esperada
Se oyó la voz del monarca
de que el dios había llegado.
Y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.
Iban montados en bestias
como demonios del mal
Iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.
Sólo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
Y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.
Porque los dioses ni comen
ni gozan con lo robado
Y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.
Y en ese error entregamos
la grandeza del pasado
Y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos.
Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.
Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
por sus espejos con brillo.
Hoy, en pleno siglo veinte
nos siguen llegando rubios
Y les abrimos la casa
y les llamamos amigos.
Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
Lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.
Tu, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
Pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
Oh, maldición de Malinche,
enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra..?
¿cuándo harás libre a mi gente?
La obra alude a Malinche, una princesa nativa devenida en amante de Hernán Cortés, que conocedora de las lenguas autóctonas, le sirvió de nexo y traición mediante, determinó que su raza y su tierra fueran barridas por la insaciable sed de riqueza y poder del conquistador. La leyenda memora esta acción y su consecuencia, una maldición por siempre jamás para el resto de las generaciones.
Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
Eran los hombres barbados
de la profecía esperada
Se oyó la voz del monarca
de que el dios había llegado.
Y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.
Iban montados en bestias
como demonios del mal
Iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.
Sólo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
Y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.
Porque los dioses ni comen
ni gozan con lo robado
Y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.
Y en ese error entregamos
la grandeza del pasado
Y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos.
Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.
Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
por sus espejos con brillo.
Hoy, en pleno siglo veinte
nos siguen llegando rubios
Y les abrimos la casa
y les llamamos amigos.
Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
Lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.
Tu, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
Pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
Oh, maldición de Malinche,
enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra..?
¿cuándo harás libre a mi gente?
La obra alude a Malinche, una princesa nativa devenida en amante de Hernán Cortés, que conocedora de las lenguas autóctonas, le sirvió de nexo y traición mediante, determinó que su raza y su tierra fueran barridas por la insaciable sed de riqueza y poder del conquistador. La leyenda memora esta acción y su consecuencia, una maldición por siempre jamás para el resto de las generaciones.
SEPA LO QUE ES ,EL CAPITALISMO.
Sepa lo que es el capitalismo
Atilio Borón
13 Mayo 2010, 08:56 PM Aumentar Disminuir
El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades.
Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.
Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad.
Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!
A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.
Población mundial: 6.800 millones, de los cuales
*1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
*2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
*884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
*924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
*1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
* 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
* 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
*18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
*218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
*Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
*Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.
Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.
Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca.
Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.
IV_
Atilio Borón
13 Mayo 2010, 08:56 PM Aumentar Disminuir
El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades.
Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.
Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad.
Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!
A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.
Población mundial: 6.800 millones, de los cuales
*1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
*2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
*884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
*924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
*1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
* 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
* 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
*18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
*218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
*Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
*Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.
Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.
Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca.
Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.
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