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miércoles, 5 de agosto de 2009

ERNEST MANDEL:LA MISION DEL ENLACE.

Ernest Mandel: la misión del enlace

Ernest Mandel - Archivo Internet
Miguel Romero Imprimir
Viento Sur, 82, septiembre 2005



¿Está viva la obra de Mandel en este primer curso del siglo XXI, tan diferente del futuro que orientó sus luchas y sus sueños? ¿Qué pueden encontrar en ella quienes, coincidiendo o no con la corriente política en la que Mandel militó, buscan ahora respuestas a los desafíos de la emancipación humana, de la revolución socialista, que constituyeron la energía y el horizonte de su vida y su obra?
Cuando se cumplen diez años de la muerte de Ernest Mandel, el homenaje, por justificado que sea, debe ceder el lugar al debate y leer a Mandel es la condición para un debate serio sobre sus ideas. La reedición en este libro de dos de sus últimos textos [este escrito es el prólogo al libro Ernest Mandel. El lugar del marxismo en la historia y otros textos, de inmediata publicación en Los libros de la Catarata] es una buena noticia para quienes creemos que, efectivamente, Ernest Mandel es un pensador revolucionario vivo. Estas notas quieren ser una invitación a su lectura.

No existe afortunadamente un “mandelismo” canónico, mérito que hay que atribuir en primer lugar al propio Mandel, que detestaba el patético caudillismo de tantas organizaciones de izquierda. Hay pues motivaciones y razones muy distintas entre quienes pensamos que Mandel sigue siendo una imprescindible referencia intelectual y militante.

Yo lo veo como un enlace entre dos siglos, la persona que pasó el testigo en el más difícil relevo de la trayectoria de una de las corrientes revolucionarias de nuestra época, a la que Daniel Bensaid, que formó parte del “equipo” de Ernest Mandel, ha llamado, con pudor autobiográfico, “un cierto trotskismo”: “El hundimiento del `socialismo realmente existente´ ha liberado a la nueva generación de los antimodelos que envenenaban el imaginario y comprometían la propia idea del comunismo. Pero la alternativa a la barbarie del Capital no se diseñará sin un balance profundo del siglo terrible que ha terminado. Al menos en este sentido, un cierto trotskismo, o un cierto espíritu de los trotskismos no está superado. Su herencia, sin normas de uso, es sin duda insuficiente, pero no menos necesaria para deshacer la amalgama entre estalinismo y comunismo, liberar a los vivos del peso de los muertos y pasar la página de las desilusiones” /1. Para este camino, “al menos”, Mandel es una buena compañía.

Mandel fue un hombre muy valeroso, en la acción, como muestra su biografía en la entrevista con Tariq Alí incluida en este libro, pero también en el pensamiento. Arriesgaba mucho, hasta la temeridad en los análisis, en los pronósticos y hasta en la elección de sus temas de trabajo: así pudo escribir una “teoría marxista de la burocracia” -su penúltimo libro, El poder y el dinero /2- en medio de la crisis terminal de la antigua URSS, y sin esperar siquiera a la conclusión del régimen del Gorbachov.
Era, por encima de todo, un militante. Pensaba, hablaba, escribía ... para intervenir sobre la realidad, para ayudar a sus camaradas a comprenderla y a actuar sobre ella. Por eso trabajaba en caliente, un paso, y a veces más de uno, por delante del presente, en un territorio peligroso.

Éste es el riesgo de la misión del enlace, sometido a las tensiones de las dos épocas que definen su trayectoria, entre la necesidad de transmitir una herencia y la necesidad de mantenerla viva en relación con la nueva etapa, cuyos perfiles apenas ve esbozados.

“De omnibus dubitandum”, “dudar de todo”: a Mandel le gustaba recordar este lema de Marx. Y lo aplicó más sistemáticamente de lo habitual en un dirigente político.

Mandel no fue un doctrinario. Pero fue un hombre de “respuestas”. Consideraba que una organización política revolucionaria, especialmente en una época de desconcierto y desesperanza, tenía que basarse en “respuestas”, sometidas al debate, a la crítica y a la rectificación, pero con categoría de puntos de referencia estables. Y quienes buscan y dan respuestas son quienes cometen errores; las preguntas siempre tienen, o pueden reclamar, la inocencia.

Hay, por supuesto, errores de diversa naturaleza la obra de Mandel; cada lector o lectora destacará unos u otros, según sus propias ideas. Es absurdo hacer una lectura talmúdica de Mandel. Necesita la metodología de “apropiación crítica” que él consideraba constitutiva del marxismo, como puede leerse en “El lugar del marxismo en la historia”, y que a su vez aplicó al estudio de sus maestros, como puede verificarse en el balance crítico de la política bolchevique en “Octubre de 1917: Golpe de Estado o revolución social”.

“La gran fuerza de atracción intelectual del marxismo reside en que permite una integración racional, completa y coherente de todas las ciencias humanas, sin equivalente conocido (...) El marxismo es la ciencia del desarrollo de la sociedad humana, es decir, a fin de cuentas, la ciencia de lo humano, punto” /3. He aquí una “respuesta” típica de Mandel. No particularmente atractiva en estos tiempos, hay que reconocerlo. Pero sobre todo, tomada literalmente, una respuesta que cerraría el debate, la investigación y la autocrítica. Nada de esto se corresponde con su trayectoria intelectual y política. Intentaré una interpretación del significado de esta sentencia.

Mandel estaba convencido de que: “Sólo una teoría basada científicamente y capaz de comprender la realidad puede ser un arma eficaz en el combate por la transformación socialista de la sociedad”. Pero esta tesis no le conducía a una visión apologética del marxismo, sino a una extraordinaria autoexigencia: “Un control severo de las fuentes y de los hechos; la disposición a verificar de nuevo cada hipótesis de trabajo, desde el momento en que tendencias contradictorias parecen aparecer o aparecen realmente; un despliegue ilimitado de la libertad de crítica más amplia y, por ello mismo, la necesidad de pluralismo científico e ideológico: éstas no son solamente componentes del método marxista, son por decirlo así condiciones previas necesarias para que el marxismo puede alcanzar su pleno desarrollo (...) Un seudomarxismo que sacrifica la autocrítica pública despiadada, la expresión pública de la verdad, incluso muy cruel, a no se sabe qué `exigencias prácticas´ es indigno, no solamente de la dimensión científica del marxismo, sino también de su dimensión liberadora. Es también, a largo plazo, totalmente ineficaz”./4.

Este enfoque, que es incompatible con una idea cerrada y autosuficiente de la teoría, caracteriza el trabajo intelectual de Mandel, especialmente, sus dos obras maestras como científico social: El capitalismo tardío /5 y Las ondas largas del desarrollo capitalista /6. Su objetivo en ellas no era, simplemente, actualizar el conocimiento de las leyes de desarrollo del modo de producción capitalista en las condiciones generales del último tercio del siglo XX. Para Mandel se trataba, como dice Francisco Louça /7, de “incorporación de la historia a la vida económica real, es decir, a la economía política (o la economía como “ciencia moral”) en sentido clásico”, en definitiva, la continuación del propio programa de El Capital. Louça añade: “De lo que trata es de procesos y no de equilibrios, cambios en vez de continuidad, dialécticas y no causalidad circular, determinación en vez de determinismo”. Éste es el sentido, y el contenido fundamental, creo yo, de la “integración coherente” que buscaba Mandel, necesaria para intentar comprender el movimiento real de la vida económica, una comprensión sin la cual la transformación del mundo es imposible.

La “apropiación” de los estudios de Mandel, particulamente de esas obras excepcionales, debe ser crítica. Hay en ellas muchas ideas que hoy resultan perfectamente válidas, e incluso aparecen como anticipaciones (por ejemplo, lo fundamental de su análisis de “la naturaleza específica de la tercera revolución tecnológica”, que entre otros aspectos, establece la dinámica de la dualización de la sociedad como un elemento estructural, consecuencia de la incapacidad del capitalismo para impulsar una nueva fase expansiva).

Otras ideas me parecen más discutibles (por ejemplo, alguna de las consideraciones sobre cómo el Estado en el capitalismo tardío responde a las crecientes dificultades para la valorización del capital: “(...) una tendencia en el capitalismo tardío hacia el aumento no sólo de la planificación económica del Estado, sino también de la socialización estatal de los costos (riesgos) y pérdidas en un número cada vez mayor de procesos productivos. Hay por lo tanto una tendencia inherente bajo el capitalismo tardío a que el Estado incorpore un número cada vez mayor de sectores productivos y reproductivos dentro de las condiciones generales de producción que el mismo Estado financia. Sin esta socialización de los costos, estos sectores no serían ni remotamente capaces de responder a las necesidades del proceso de trabajo capitalista” /8. La “socialización de costos” ha ido fundamentalmente por otros caminos (gigantescas subvenciones a los procesos de reconversión, de producción y de inversión y comercio exterior; privatizaciones con alta rentabilidad garantizada...) que entran con dificultad en este diagnóstico.

Se ha calificado a Mandel, justamente creo yo, como un “marxista clásico”, aludiendo a la profundidad de sus raíces en la obra fundacional de Marx y Engels, pero también a su cultura militante, a su concepción de la revolución y de la vida. Tiene razón Gilbert Achcar cuando dice: “... si el `retorno a Marx´ debe ser considerado como el rasgo característico del marxismo moderno, Ernest Mandel es el más actual de los marxistas de la última época. La parte principal de su obra se basa, en efecto, sobre una reapropiación y una actualización directas del marxismo original” /9.
En este sentido, me parece especialmente significativo recordar lo que Mandel consideraba el “anclaje materialista” del viejo proyecto socialista, la “principal contribución” de Marx a la causa de la emancipación humana: “... los movimientos radicales de emancipación sólo pueden tener éxito si se vinculan no sólo con intereses específicos de clase, sino también con una situación específica de clase que permita a la clase llevar a cabo la transformación radical de la sociedad. Que se lo permita en el sentido económico de la palabra, es decir, que disponga del poder necesario para ello. Que se lo permita en el sentido político-sociológico de la palabra, en la medida en que muestre, al menos periódicamente, la inclinación a ello” /10.

Mandel consideraba que esta tesis tenía carácter científico, en el sentido más fuerte de la palabra. Su validez debía demostrarse empíricamente en dos sentidos: la existencia de una fuerza social cuyos intereses materiales coinciden con el proyecto socialista y la acción social efectiva de esta clase, movida por esos intereses, en esa orientación.

Llevaba muchos años trabajando en lo que llamaba “los grandes ciclos de la lucha de clases” desde mediados del siglo XIX y sus relaciones con las ondas largas del capitalismo. Su punto de partida, como en las ondas largas, era un material empírico que admitía un interpretación cíclica: época de ascenso hasta 1848; caída posterior hasta la derrota de la Comuna en 1871; segundo ciclo ascendente desde 1890 hasta la época de la victoria de la revolución rusa en 1917; nuevo declive hasta la ofensiva del nazismo en la II Guerra Mundial; nuevo ascenso en la inmediata posguerra hasta la victoria de la revolución en Yugoeslavia, pero con una estabilización del capitalismo en Europa, Japón y EE UU; posteriormente, estancamiento de’las luchas en el hemisferio occidental y desarrollo de movimientos de liberación nacional en países del Sur; en fin, nuevo ascenso en 1968, con la particularidad de que no puede apoyarse en ninguna victoria revolucionaria.

Mandel rechazaba todo determinismo objetivista en sus estudios sobre las ondas largas del capitalismo y, con más razones aún, en estos estudios sobre los ciclos de las luchas sociales. Lo que intentaba comprender es lo que llamaba la “dialéctica del factor objetivo y del factor subjetivo de la historia”, entre “la tendencia a la rutina cotidiana de la vida proletaria y las rupturas periódicas hacia grandes enfrentamientos de clase”. No está nada claro en qué puede consistir tal “dialéctica”. Pero queda por ver qué hay sobre estos temas en los archivos de textos no publicados de Mandel, probablemente enormes. En todo caso, nos hemos perdido un debate apasionante entre Mandel y, por ejemplo, Sidney Tarrow /11. (La mayoría de los debates públicos de Mandel han tenido un carácter excesivamente “defensivo”: con Krasso, con Nove, con Bahro. En cambio hay debates que se echan en falta en su abundante producción polémica: con Bloch, al que sólo hace breves referencias; con Polanyi, a quien no sé si llegó a conocer personalmente; y, en especial, con dos de sus contemporáneos, Manuel Sacristán y Jean Marie Vincent, también marxistas abiertos, lúcidos e innovadores, cuyas aportaciones van en sentidos distintos, y a veces contradictorios con las de Mandel /12).

Se ha criticado frecuentemente a Mandel por “obrerismo”. Creo que estas críticas tienen fundamento en cuanto a la sobrevaloración, hasta la mitificación, del papel político que atribuyó a la clase obrera industrial, al “obrero de la gran fábrica” (“...los trabajadores productivos de la industria (son) la vanguardia (del proletariado) (aunque) sólo en el sentido más amplio” /13.

Estamos ante un problema más político que teórico: los conceptos que utiliza Mandel de relaciones de producción (“todas las relaciones fundamentales entre hombres y mujeres en la producción de su vida material”), clase obrera (“la característica estructural que define al proletariado en el análisis marxiano del capitalismo es la obligación socioeconómica de vender su propia fuerza de trabajo” /14, “...de un modo más o menos continuo” /15), división social del trabajo en el capitalismo (“la división entre productores de plusvalía y todos aquellos que amplían o aseguran el proceso de expansión del capital”), no son “obreristas”, en absoluto.

Pero ese problema político tiene considerable importancia, porque creo que está en el origen de las dificultades de Mandel para comprender a los llamados “nuevos movimientos sociales”, especialmente, el ecologismo y el feminismo.

Hay que decir, muy en primer lugar, que sobre la necesidad de participar y apoyar las luchas de estos movimientos, Mandel no tuvo dudas, especialmente, cuando entraban en conflicto con las burocracias obreras (“La burocratización de las grandes organizaciones obreras ha aplastado el entendimiento de los intereses de clase en el sentido más amplio de la palabra y por eso los intereses de grupo, los intereses gremiales, es decir, la defensa del puesto de trabajo directo (...) pasan a un primer plano. La primera reacción del obrero de una gran empresa dedicada a producir máquinas para centrales nucleares es en estas condiciones frecuentemente no una reacción de clase, es decir configurada a partir de los intereses generales de la clase mayoritaria de esta sociedad (...) sino que su reacción es una reacción gremial en tanto que trabajadores de un determinado sector de producción cuyos puestos de trabajo se verían amenazados por una moratoria en la construcción de nuevas centrales nucleares” /16).

Pero sobre el papel político autónomo de estos movimientos, Mandel era, al menos, muy reticente. Por una parte, porque consideraba posible, e imprescindible, que el movimiento obrero asumiera los objetivos emancipadores de todos los movimientos sociales para poder expresar el “interés general” de la mayoría social frente al capitalismo; desde este punto de vista, consideraba que esa “autonomía” era innecesaria. Por otra parte, porque esa autonomía podía alejar a los movimientos del conflicto social fundamental sobre la propiedad de los medios de producción; en ese sentido, la consideraba potencialmente negativa.

A partir de las grandes luchas de los “nuevos movimientos” de la primera mitad de los años 80, y de la influencia que tuvieron en algunas de las organizaciones de la IV Internacional, Mandel fue considerando con creciente interés sus aportaciones. ¿Le faltó tiempo para aproximarse más a estos movimientos, especialmente “nuevos” para una persona de su generación? Así lo creo. Por ejemplo, en el plano teórico, los conceptos de “intereses específicos de clase” y “situación específica de clase” requieren una revisión marxista en esta época y un debate entre diversas corrientes de pensamiento crítico: Mandel debe ser una de las referencias para esa tarea.

Aunque hay una evolución notable del pensamiento de Mandel, no fueron nada frecuentes en él los cambios importantes y explícitos de opinión en cuestiones teóricas de fondo. Por eso, son especialmente recomendables los trabajos de Catherine Samary en los que realiza un balance minucioso y muy crítico de las ideas de Mandel sobre los problemas de la transición al socialismo, a la luz de la restauración capitalistas en la URSS /17.
Samary “descubre” un importante cambio de opinión de Mandel sobre el papel del mercado en las sociedades de transición, entre los puntos de vista que defendió en su conocida polémica con Alec Nove en la New Left Review entre 1986 y 1988 (en la cual definió a la democracia directa como sustitución del mercado en el sector socializado de la economía, en el cual no existirían ni moneda, ni precios, sino intercambio directo de valores de uso o de trabajo concreto), y los que escribiría dos años después, en un artículo con un título extraño tratándose de Mandel, “Plan o mercado: la tercera vía”: “De hecho la vía más eficaz y mas humana para construir una sociedad sin clases es un tema de experimentación y debe progresar por aproximaciones sucesivas. No hay buenos libros de `recetas´ para eso, ni la `planificación total´, ni el `socialismo de mercado” /18. Los elementos que debían ser utilizados en esta experimentación son los que definió Trotsky: el plan, el mercado, la democracia, a los que Mandel añadío un cuarto elemento, muy querido por él: la reduccion radical del tiempo de trabajo, que debe suministrar el tiempo necesario para ejercer la democracia.

“Un leninista con ligeras desviaciones luxemburguistas” /19. A Mandel le gustaba, presumía puede decirse, definirse así. Sus ideas sobre la organización partidaria se corresponden bastante bien con esta definición. En cambio, sus ideas sobre el papel político de los movimientos de masas y su capacidad para descubrir y para crear, imprescindible para la acción política revolucionaria, y sobre las instituciones coherentes con la emancipación humana, le definirían mejor mejor intercambiando los términos: “un luxemburguista con ligeras desviaciones leninistas”. Pienso que fue en este área, especialmente en sus trabajos sobre la autoorganización y la autogestión, donde Mandel hizo las aportaciones políticas más importantes, más vivas y, ojalá, más duraderas.

Mandel publicó Control obrero, consejos obreros, autogestión /20 en 1970. En el clima vanguardista posterior al 68, donde el “partido” era la preocupación central de la izquierda revolucionaria, había que tener lucidez y coraje para proponer como eje de la estrategia emancipadora, precisamente, la autoemancipación de la clase obrera, y como sus medios fundamentales, las manifestaciones concretas de autoorganización: las múltiples variantes de “consejos”.

Con los años y con la durísima experiencia de los “Estados revolucionarios” que nos ha tocado vivir, Ernest fue haciéndose, en este sentido, más “luxemburguista”. Sus propuesta iban orientadas cada vez más a que la fuerza política estuviera donde está la fuerza social emancipatoria.
Esa es la base de la radicalidad democrática, que consideró un imperativo de la organización del poder político post-revolucionario,: “El ejercicio del poder político por las masas trabajadoras en el marco de la democracia consejista y del pluralismo de partidos políticos son precondiciones adicionales absolutas para la superación de la indiferencia, la apatía y la atomización política. Las masas trabajadoras han de obtener mediante la experiencia práctica la prueba de que son ellas realmente las que adoptan por sí mismas todas las decisiones importantes (...) la inmediata abolición de la división del trabajo entre productores y administradores, es decir, el inmediato ejercicio del poder administrativo y estatal, del `trabajo general´ por la masa de los trabajadores es la condición material objetiva previa para el desarrollo de la `conciencia general (...)” /21.
Ese es también el origen del papel fundamental que atribuyó a la reducción radical de la jornada de trabajo: “El verdadero dilema, que es la opción histórica fundamental a que está confrontada hoy la humanidad es el siguiente: o bien una reducción radical del tiempo de trabajo para todos –empezando por la media jornada o media semana de trabajo- o bien la perpetuación de la división de la sociedad entre los que producen y los que gestionan. La reducción radical del tiempo de trabajo para todos –que era la gran visión emancipadora de Marx- es indispensable, a la vez para adquirir por todos el saber y la ciencia, y para la autogestión generalizada (dicho de otro modo, un régimen de productores asociados). Sin esta reducción, esos dos objetivos son utópicos” /22.
Y esa es, en fin, la razón última del impulso libertario de su crítica al Estado: “Las víctimas humanas causadas por el terror estatal en el siglo XX son incomparablemente más numerosas que las causadas por el terror individual o la anarquía o los accidentes o no importa qué. En una sociedad escindida por intereses materiales antagónicos, toda tendencia a reforzar el Estado entraña la tendencia a reforzar el terror estatal, la violencia estatal y la arbitrariedad estatal (...). Sólo si el Estado se debilita y órganos de control social que no sean órganos estatales adquieren cualitativamente más poder que el que hoy tienen, sólo entonces podrán limitarse efectivamente los peligros de esta evolución arbitraria y basada en la violencia” /23.

Palabras que parecen dichas ahora mismo y que deben decirse ahora mismo.

En su testamento, Mandel llamó a la IV Internacional, “el sentido de mi vida”. No podía haberlo expresado mejor. Dedicó la mayor parte de sus muy considerables energías a construir la Internacional. En este esfuerzo no se permitió, y no permitía, ni la menor duda. La convicción sobre la necesidad de la tarea le permitió resistir a un muy modesto balance de resultados en términos de fuerzas e influencia política, a la terrible decepción por el curso de los acontecimientos en el Este, a la falta de perspectivas para las luchas y movimientos anticapitalistas en todo el mundo... Mandel llamaba “programa” a esta convicción. Otros preferimos llamarla de otra manera: compromiso militante, por ejemplo. En la práctica, viene a ser lo mismo.
Mandel ha desempeñado un papel determinante en la historia de la IV Internacional durante casi medio siglo. En esta larga etapa ha habido momentos de euforia y de amargura, de acuerdo y de conflicto, y orientaciones políticas diversas. No creo que tenga sentido intentar codificar una política “mandelista”. No sólo por los giros y rectificaciones inevitables en un período tan extenso y tan complejo. También porque Mandel no ejerció nunca de “gurú”, y aún con toda la autoridad moral que tenía, respetaba muchísimo las opiniones mayoritarias y no siempre coincidió con las políticas concretas de la Internacional.

Cualquier interpretación en este tema es puramente subjetiva. En la “forma de hacer política” de Mandel, yo valoro especialmente, en primer lugar, la radicalidad democrática también en la organización militante, tan distinta de los cuentos al uso sobre el “pluralismo”. Asimismo, la atención siempre despierta y esperanzada hacia el surgimiento de nuevos procesos de radicalización y la voluntad de convergencia con las organizaciones y corrientes que los encarnaban, desde el guevarismo al sandinismo, pasando por el PT brasileño: aqui especialmente, Mandel no admitía ningún apriori ideológico, sólo contaba la lucha real; en mi opinión, las decepciones y los errores acumulados no cambian la vigencia de este punto de vista. Finalmente, en el orden, no en la importancia, la construcción de la Internacional, de organizaciones políticas militantes internacionalistas, volcadas hacia la movilización social tan amplia y unitaria como sea posible, comprometidas por entero con el proyecto de la revolución socialista.

Se suele atribuir un optimismo desmedido a Mandel. No lo veo yo así. Especialmente desde comienzos de los años 80, había en él una preocupación enorme por el curso de los acontecimientos y por los problemas de la Internacional. Pero donde la razón le metía en una encrucijada, salía de ella no con optimismo, sino con esperanza.
Esa esperanza, que forma parte de lo más valioso de su legado, estaba construida con dos materiales muy resistentes y, esta vez, nada “científicos”.

El primero es el compromiso con sus camaradas del pasado, no los “trotskistas”, sino todas las personas insumisas, rebeldes, revolucionarias de todas las épocas, las “generaciones vencidas” de Walter Benjamin.

El segundo es mucho más modesto, solamente una chispa: “Nosotros marxistas de la época de la lucha de clases entre el capital y el trabajo asalariado, sólo somos los representantes más recientes de esa corriente milenaria, cuyos orígenes se remontan a la primera huelga en el Egipto faraónico, y que, pasando por las innumerables sublevaciones de los esclavos en la Antigüedad y las revueltas campesinas en los viejos China y Japón, conducen a la gran continuidad de tradición revolucionaria de los tiempos modernos y del presente.

Esta continuidad resulta de la chispa inextinguible de la insubordinación a la desigualdad, a la explotación, a la injusticia y a la opresión, que se renueva siempre en la historia de la humanidad. En ella reside la certidumbre de nuestra victoria. Porque ningún César, ningún Poncio Pilatos, ningún emperador de derecho divino, ni ninguna inquisición, ningún Hitler, ni ningún Stalin, ningún terror, no ninguna sociedad de consumo han conseguido sofocar duraderamente esa chispa” /24.
Que así sea.


Madrid, 24 de julio de 2005

(Post-data: Quienes mantenemos un gran respeto por la hoja, o la pantalla de ordenador, en blanco, necesitamos a veces una presión externa para decidirnos a escribir, especialmente sobre temas que nos afectan personalmente. Así que puede decirse que he escrito este artículo gracias a la presión de mis amigos, colegas de la redacción y camaradas Josep Maria Antentas, Andreu Coll y Carlos Sevilla. Espero que este reconocimiento no sea una borrón en sus curriculum y sirva en cambio como una especie de dedicatoria)
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1/ D. Bensaid. Les trotskysmes. PUF. París, 2002
2/ E. Mandel. El poder y el dinero. Siglo XXI México, 1994. El libro fue reseñado por Mikel de la Fuente en el nº 23 de VIENTO SUR. El último libro de Mandel, Trotsky as alternative fue publicado en inglés en 1995. Creo que no hay versión en castellano.
3/ E. Mandel. “Pourquoi je suis marxiste”, en G. Achcar (ed.) Le marxisme d´Ernest Mandel. PUF. París, 1999. p. 205-208.
4/ E. Mandel. “Pourquoi...”, p. 218
5/ E. Mandel. El capitalismo tardío. Era, México, 1972. En 1997 se publicó en francès la versión definitiva de la obra, con el título La troisième âge du capitalisme, Éd. de la Passion, París, con textos inéditos de Mandel, más un prefacio de Daniel Bensaid y un postfacio de Jesús Albarracín y Pedro Montes. Lamentablemente, no hay versión en castellano.
6/ E. Mandel. Las ondas largas del desarrollo capitalista. Siglo XXI, Madrid, 1980. En 1995 se publicó un segunda edición actualizada en inglés, Long Waves of Capitalist Development, Verso, Londres, de la cual tampoco hay versión en castellano.
7/ F. Louça. “Ernest Mandel y el pulso de la historia” en VIENTO SUR nº 28. Octubre 1996
8/ E. Mandel. El capitalismo tardío. p. 478, subrayado en el original.
9/ Gilbert Achcar. La actualidad de Ernest Mandel. www.vientosur.info
10/ E. Mandel. Marxismo abierto. Crítica, Barcelona, 1982. p. 88-89.
11/ Sidney Tarrow. El poder en movimiento. Alianza Universidad, Madrid, 1997. Puestos a dar cuenta de las equivocaciones, y aunque el asunto no tenga mayor importancia, quede aqui constancia de una de las mías. En el artículo que escribí en VIENTO SUR (nº 23. 0ctubre 1995. “Un hombre de respuestas en un tiempo de preguntas”) tras la muerte de Mandel, que me ha servido de referencia para éste, trato el interés de este proyecto de Mandel con mucho escepticismo. He cambiado de opinión, hacia una posición de “expectativa”.
12/ Por ejemplo, el estudio crítico que Vincent dedicó a su memoria: “Ernest Mandel et le marxisme revolutionnaire”, Editions Page deux, Lausanne, 2001, constituye un serio desafío a las ideas de Mandel sobre la clase obrera como sujeto revolucionario
13/ E. Mandel. El Capital. Cien años de controversias en torno a la obra de Karl Marx. Siglo XXI, México, 1985 p. 128.
14/ Ibidem. Ver también el capítulo de este mismo libro: “¿Los trabajadores improductivos son parte del proletariado?”.
15/ E. Mandel. Introducción al marxismo. Akal, Madrid, 1977
16/ E. Mandel. Marxismo abierto, p. 83
17/ C. Samary. “Mandel et les problèmes de la transition au socialisme”, en G. Achcar (ed.) Le marxisme d´Ernest Mandel. PUF. París, 1999.
18/ Mandel, “Plan ou marché: la troisième voie”, Critique Communiste, nº 106-107, abril mayo 1991.
19/ E. Mandel. Marxismo abierto, p. 83
20/ E. Mandel. Control obrero, consejos obreros, autogestión. Era, México, 1970
21/ E. Mandel. Marxismo abierto. p. 139
22/ Citado por Michel Husson “Après l´âge d´or: sur Le troisieme âge du capitalisme” en Gilbert Achcar (ed.) “Le marxisme d´Ernest Mandel”. PUF, París, 1999.
23/ E. Mandel. Marxismo abierto. pp. 28-29.
24/ E.Mandel. “Pourquoi...”. p. 230.

PRESIDENTE HUGO CHAVEZ,DENUNCIA OPERACION SINIESTRA DEL PENTAGONO.

Presidente Chávez denunció operación del Pentágono en su contra
Aplicarían la misma fórmula usada contra el depuesto presidente panameño, Manuel Noriega, y "luego cualquier cosa es válida contra un Presidente narcotraficante".
Prensa Web RNV/Agencias
5 Agosto 2009, 04:58 PM Aumentar Disminuir




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El Gobierno de Colombia pretende que el Gobierno venezolano se quede tranquilo y callado frente a la instalación de las bases militares del imperio estadounidense en ese país, situación que no sucederá, dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

La aseveración la realizó este miércoles durante la rueda de prensa con los medios internacionales que se realiza en el Palacio de Miraflores. "Colombia pretende que nos quedemos callados, que yo me sienta a la defensiva y me quede callado, y acepte callado que instalen 40 u 80 bases, o las que les provoque a los yanquis (Estados Unidos), no a los colombianos, porque allí manda el imperio", enfatizó según reseña de la Agencia Bolivariana de Noticias.

En ese sentido, resaltó el hecho de que Venezuela buscó de forma muy diplomática y transparente reclamar tal situación, mientras que el Gobierno colombiano, en vez de tratar de aclararlo y buscar conversar, "aprovechando la Cumbre de Unasur, que sería un buen escenario para conversar sobre el tema, ahora (Álvaro) Uribe dice que no va".

Destacó que desde Colombia se ha agredido a Venezuela y a Ecuador en innumerables ocasiones y que hay pruebas suficientes para demostrar todas las acciones ejecutadas desde el país vecino. Por el contrario, Venezuela lo que quiere es buscar la paz: "Lo que si queremos es ayudar para encontrar el camino para la paz en Colombia y hablar de la economía, de los problemas sociales, de la unión de ambos países, entre otros temas, que nos ayuden a salir de la miseria y del atraso".

Operación del Pentágono
El presidente Chávez Frías denunció que "existe una operación diseñada en el Pentágono para acusarme de narcotraficante, para aplicar la fórmula (contra el depuesto presidente panameño, Manuel) Noriega, y luego cualquier cosa es válida contra un Presidente narcotraficante".

Señaló: "Tengo varios alertas que me llegan desde espacios que no son realmente aliados, sino de gente responsable de la operación que se viene diseñando desde hace varios años para señalarme de narcotraficante".

"Ellos quemaron un barrio entero en la invasión para llevarse a Noriega; invadieron Irak con la excusa de que había armas de destrucción masiva, y no las había, pero aún así ahorcaron al presidente Saddam Hussein, y hoy aún siguen matando gente en Irak, y el mundo allí, con los brazos cruzados", recordó.

En 1989 EE.UU. invadió militarmente Panamá provocando numerosas muertes civiles y militares, desmantelando las fuerzas militares panameñas, provocando la posterior rendición y arresto de Noriega. En 1992 fue juzgado en EE.UU. y condenado a una pena de 40 años de reclusión bajo la acusación de estar relacionado con el cártel de Medellín.

“Esa misma fórmula me la quieren aplicar a mí. No van a decir que el Gobierno venezolano tiene vínculos con el narcotráfico, sino que Chávez es un narcotraficante”, sostuvo el Jefe de Estado.

Recordó que desde antes de llegar a la Presidencia se le acusaba de distintos hechos, lo que buscaba anular el proyecto político de cambios que proponía.

“A mi me acusaron en 1995 desde Colombia de haber comandado un ataque a Cararabo, cuando fue una célula de la guerrilla colombiana que atacó un puesto naval de la Armada Venezolana, con la finalidad de matar a Chávez políticamente y acabar de una vez con el proyecto político que despertaba en Venezuela”, señaló.

Como parte de esa campaña emprendida desde antes de ser electo Presidente, hizo énfasis en que Colombia y Estados Unidos han hecho varios intentos fallidos de vincularlo con las FARC.

IV_

ALVARO URIBE ESTA DANDO UN GOLPE DE ESTADO.

Uribe está dando un golpe de Estado al decidir por encima de su senado
Héctor Navarro se preguntó por qué la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) si cada vez que en Venezuela pasa algo protestan, no se han pronuciado sobre la instalación de bases militares.

Véase también:

(VIDEO) Presidente Chávez: El gobierno de Colombia nos quiere chantajear
Prensa Web RNV
5 Agosto 2009, 10:51 AM Aumentar Disminuir



Ministro Héctor Navarro (Foto: Archivo)


Escuche al ministro Héctor Navarro (Mp3 1min)
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El presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, está dando un golpe de Estado al decidir por encima de su propio Senado el establecimiento de cinco bases militares en territorio colombiano.

Así lo expresó este miércoles el ministro del Poder Popular para la Educación, Héctor Navarro, quien se preguntó por qué la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) -que cada vez que en Venezuela pasa algo protestan- al igual que otros organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Naciones Unidas (ONU), intervienen cuando el presidente de la República, Hugo Chávez, dice cualquier cosa, sobre este caso aún no se han pronunciado.

"Álvaro Uribe Vélez está, en este momento, pasando por encima del Senado, del Consejo de Estado (...) ¿Y cómo se llama cuando un Presidente decide actuar por decreto y pasa por arriba de los otros poderes del Estado?", enfatizó.

"Álvaro Uribe está dando un golpe de Estado", recalcó el ministro Navarro.

NO A LAS BASES MILITARES GRINGAS EN COLOMBIA!!

Siete bases colombianas tendrán presencia militar de EE.UU.Compartir
por Eduardo Luis Rodriguez Garcia (notas) Hoy a las 13:25
La excusa de la presencia de bases estadounidenses en países suramericanos es que su función es luchar contra el narcotráfico. Sin embargo, esta explicación no ha convencido a los mandatarios de la región quienes no ven con buenos ojos la presencia estadounidense en bases colombianas.


General Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares colombianas. (Foto: Archivo)

El comandante de las Fuerzas Militares colombianas, general Freddy Padilla, indicó este martes que serán siete el número total de bases colombianas que contarán con la presencia de militares norteamericanos, según un controvertido acuerdo firmado por ambas naciones.
El anunció fue formulado durante su discurso de inauguración de la cumbre de Comandantes de Fuerzas Militares de 10 países que se lleva a cabo en la ciudad costeña de Cartagena.

El encuentro que durará dos días, y en el que no participan Venezuela ni Ecuador, cuenta con la presencia de los altos mandos militares de Uruguay, Paraguay, Argentina, Perú, Chile, México y Panamá, además de la participación especial del comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, General Douglas Fraser.

Padilla indicó que dos bases del Ejército Nacional y dos de la Armada, se sumaron a las tres de las Fuerza Aérea en las que ya se sabía que iba a haber operación de militares de Estados Unidos, de esta manera las bases de Cartagena, Larandia (Caquetá), Tolemaida (Cundinarca), Málaga, en el Pacífico son las nuevas que se suman a Apiay (Meta), Palanquero (Cundinamarca) y Malambo (Atlántico).

Los países de la región ya han reaccionado a la presencia militar estadounidense en América Latina. El canciller de Brasil, Celso Amorim, insistió que Estados Unidos (EE.UU.) y Colombia deben explicar mejor sus negociaciones para la instalación de las bases militares en el país suramericano, pues esto implica la ampliación de la presencia de tropas extranjeras en la región y crea una "situación nueva".

Para el diplomático, Colombia "es un país soberano y tiene derecho a hacer lo que quiera en su territorio, pero se trata de una presencia militar importante en el vecindario", dijo Amorim en una entrevista que publicó este domingo el diario brasileño Folha de Sáo Paulo.

Las explicaciones del presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien ha dicho que la presencia de los marines estadounidenses supone una "fase mejorada del Plan Colombia" y que fortalecerá la lucha contra los grupos irregulares, parece no haber convencido a Celso Amorim quien consideró que son necesarias "más explicaciones", pues "en la región es importante tener transparencia y claridad y tal vez eso ha faltado".

Otro país que se ha mostrado preocupado por esta situación es Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, calificó este domingo la alianza militar colombo - estadounidense, como un peligro para la soberanía y estabilidad de la región .

"Estas nuevas bases militares constituyen un peligro real y concreto contra la soberanía y la estabilidad de la región suramericana. Son puntas de lanza del nuevo coloniaje", afirmó Chávez en sus acostumbradas líneas que se publican todos los domingos.

El canciller ecuatoriano, Fánder Falconí, también se pronunció este martes sobre el tema, e indicó que "no existe ningún tipo de justificación" para el uso de bases militares colombianas por parte de militares estadounidenses, a pesar de las explicaciones que pretende dar el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, durante la gira que comenzó este martes por siete países de la región.

"Evidentemente el presidente Uribe está en su legítimo derecho de expresar los alcances de este tipo de acuerdos que, desde nuestro punto de vista, no existe ningún tipo de justificación", señaló Falconí.

El canciller ecuatoriano se refirió así a la gira que Uribe va a emprender este martes por Perú, Chile, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, y posiblemente Bolivia, con el fin de exponer el contenido y justificar el acuerdo con EE.UU.

En "América Latina debemos ya desechar esta presencia de bases extranjeras", subrayó Falconí, para quien lo importante es concentrarse en tener programas públicos de combate a la pobreza, reducir las desigualdades y lograr bienestar.

El canciller afirmó además que la gira de Uribe por Suramérica obedece a la preocupación y el desacuerdo que han demostrado los mandatarios de la región acerca del incremento de la presencia militar estadounidense en su país.

http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/55195-NN/siete-bases-colombianas-tendran-presencia-militar-de-eeuu/

ESTA VIGENTE LA DEMOCRACIA? SOBRE LA COYUNTURA EN COLOMBIA.

¿Está vigente la democracia?


Temas: Democracia | Reelección Presidencial |
Edición Nro.: 26


Por: Rafael Ballén | Enviar Correo al Autor | Más Artículos del Autor



Más allá de las apariencias y la popularidad? del Presidente, varios hechos invitan a preguntarnos por la calidad y el vigor que hoy tiene o puede tener la democracia en nuestro país: Formalmente, el Congreso de la República elegido en marzo de 2002 inicia su tercera legislatura sobre el riel comprometido de dar vía libre a la reelección, con un abrebocas de aplauso y disposición hacia los jefes paramilitares. El Primer Magistrado, bajo el lema de ?seguridad democrática?, cumple la mitad del mandato relanzando a toda costa su proyecto de prolongación del poder. Ante estos presupuestos ?democráticos? del régimen, afirmados en una orilla de la opinión, en los análisis académicos y en la información sin crítica, adquieren todo su peso los cuestionamientos recientes que en Ensayo sobre la lucidez hace el intelectual José Saramago acerca de los mecanismos de participación ciudadana, develando que no son más que la materialización de extremas desigualdades sociales. Puntos de vista contenidos en el artículo que el Premio Nobel de Literatura titula ¿Qué es realmente la democracia? y cuyas reflexiones comienza el pensador portugués con una cita de la Política de Aristóteles1. Entonces, como forma de poder, el análisis de la democracia obliga no sólo a constatar la existencia de elecciones sino también a mirar la moralidad del Estado y la igualdad económica. A partir de este bagaje imprescindible, miremos la realidad y observemos que el último informe (2004) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) indica que Colombia lleva caídos nueve puntos en el índice de calidad de vida2. En el país, según el Banco Mundial, la pobreza llega al 64 por ciento, es decir, hay 27 millones de personas con necesidades básicas y de dignidad sin resolver y de las cuales 11 millones no son ni pueden ser más que indigentes3. Estos números hacen parte de un contexto mundial de inversión militar en el que las 225 personas más ricas del planeta acumulan bienes equivalentes a los que suman 2.500 millones de habitantes. O sea que el 47 por ciento de la gente del planeta y los tres hombres más adinerados del mundo Bill Gates, el sultán de Brunei y Philip F. Anschutz de Kansas? tienen activos superiores al PIB de los 48 Estados más pobres del mundo4. Estas cifras confirman como dice Saramago: este tipo de democracia, rebajada por mil parámetros económicos y financieros, que una exigua minoría manipula las herramientas de la democracia en el mundo. Así se evidencia que terratenientes, industriales, transnacionales del comercio, las finanzas y las comunicaciones son hoy por hoy los dueños del mundo que a su antojo ponen y quitan gobernantes, reyes, legisladores, magistrados y generales, y convierten a un poco más de 6.100 millones de seres humanos en simples espectadores. Esta pequeña minoría con (en) el poder, mediante sus grandes cadenas de comunicaciones nos mantiene ciegos, sordos e hipnotizados, al tiempo que la inmensa mayoría de la población mundial muere y sufre de hambre, miseria y exclusión. Todos sabemos que la democracia nació en Grecia, pero no con la misma facilidad con que lo hace el sol cuando amanece. Fue en medio de controversias, luchas y vertimiento de sangre. Atenas vivió con intensidad y relativamente durante poco tiempo la monarquía, la oligarquía, la democracia incipiente, la tiranía, y nuevamente el esplendor y el apogeo democrático. También en Atenas nació el más grande pensador de todos los tiempos, Platón, filósofo que por vez primera estudió los regímenes políticos hasta entonces existentes: timocracia5, oligarquía, tiranía y por supuesto democracia. De ésta, el filósofo ateniense dijo: Puede ser que este sea el más bello de todos los regímenes. Tal como un manto multicolor con todas las flores bordadas, también este régimen con todos los caracteres bordados podrá parecer el más bello?6. No obstante la generosa apreciación de Platón y la definición que Lincoln pronunció en el más breve de sus discursos (La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo), en la historia jamás han gobernado los pobres ni los buenos. Para ser rigurosos y justos en la apreciación, esta realidad podría tener un leve matiz: jamás han gobernado los pobres y los buenos pocas veces7. Colombia, como un retazo de la geografía del mundo, no es la excepción. El régimen político y sus raíces Como efecto de las hegemonías liberal-conservadoras que generaron la violencia y la dictadura del teniente general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) se aprobó el Frente Nacional, con su característica de rotación de los dos partidos. Durante 28 largos años se excluyó y se persiguió a la oposición alternativa, de origen no elitista. Por fuera del discurso oficial no cabía algo distinto, ni la tolerancia para agrupaciones o pensamientos diferentes del presidencial. Y peor: la salida o traspaso de la alternación no abrió para Colombia la ventana democrática. La continuidad del régimen liberal-conservador se adobó con una militarización institucional que sobreponía al Ministro de Guerra sobre el resto del gabinete y que tuvo en el Estatuto de Seguridad del gobierno Turbay su máxima expresión. Esa combinación de intolerancia hacia la oposición y de militarización de las ramas Ejecutiva y Judicial del poder público derivó en unos rasgos de ilegitimidad del Estado analizados después como causa de radicalización del conflicto interno y de ambientación de la insurgencia urbana. Todo esto generó la crisis que llevó a la renovación constitucional. Después de largos debates sobre esa crisis, en 1990 se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que pareció abrir la puerta más profunda de la democracia con presencia, tolerancia y poder para la oposición, incluso para una fracción del movimiento armado, que al desmovilizarse logró el derecho a la corredacción de una nueva Carta Política. Pero ese Estatuto acogido en el ámbito de la esperanza por un nuevo país,que si bien no tiene la perfección del lenguaje jurídico elevó a norma muchos derechos sociales reconocidos en la ley y los convenios internacionales, declaró la descentralización como principio esencial de la democracia y estableció la acción de tutela, no hizo cambios en las estructuras del poder social, económico y político. Al contrario, dejó intacta a la clase política tradicional y consolidó una amalgama de poderes feudales, financieros y militares. Con los días, el establecimiento por procedimientos acelerados y sin la participación y el debate necesarios,comenzó a desmantelar los nuevos derechos consagrados. De este modo, más allá de la gaceta y la internet llegamos al nuevo siglo con un régimen de insuficiente y menguada democracia. Justo a partir de esa Constitución, que abrió posibilidades para democratizar el exclusivismo liberal-conservador, la clase política que se sintió amenazada multiplicó las relaciones entre el narcotráfico y la política regional para conservar los dominios en la elección de las corporaciones locales y nacionales. Congreso y representación Acorde con los formalismos de participación, la última vez que el pueblo fue convocado a renovar la corporación más representativa de la democracia (marzo 2002) las masas campesinas y desempleadas concurrieron a las urnas bajo presión de la publicidad, los medios de comunicación, y los terratenientes y narcotraficantes ,Léase paramilitares, quienes según sus propios voceros dieron parte de victoria al proclamar su dominio sobre el 35 por ciento del Congreso. Desde entonces, en la opinión pública ronda una pregunta: ¿Ayudaron esos mismos terratenientes y narcotraficantes, que pusieron tan alto porcentaje de legisladores, a elegir al jefe del Ejecutivo? Nadie se atreve a responder este interrogante. Sin embargo, el autoritarismo corre parejo en las instancias oficiales, mientras la infiltración paramilitar es pública y notoria en algunas fiscalías departamentales y en las democracias regionales y locales. Así, de una parte el temor generalizado hace presa a las colectividades de provincia, y, de la otra, un ambiente y lenguaje de retaliación y venganza comienza a darse como razones de Estado. Esto, en vez de fortalecer la organización política de la sociedad, incrementa cada vez más la ilegitimidad del Estado en todas sus expresiones y niveles, con especiales y negativas consecuencias para las fuerzas armadas8, cuyos miembros deben asumir el desprestigio de erróneas operaciones y de redadas masivas a miles de ciudadanos que luego son declarados inocentes. Como halo de un régimen que se precia de democrático, el abogado Álvaro Uribe Vélez Presidente constitucional le dice al país y al mundo, aquí y allá y de manera reiterada, que el 7 de agosto de 2006 no entregará el poder a unas manos blanditas. Convencido de que el único que tiene las manos de hierro es él, no tiene reparos en presionar y demandar el quebranto de la Constitución para asegurar su reelección. Y lo hace utilizando todos los factores de poder a su alcance: fuerza y clientelismo, halagos personales, manipulación, presupuesto. Cabe preguntarse: ¿La corrupción, la politiquería9 y la compra de conciencias son expresiones de la democracia?10 Y preguntarnos también: Hoy en Colombia, ¿disponen los legisladores, frente al Ejecutivo, de la independencia que consagra la Constitución como principio de la democracia liberal? Sin superar el pasado, estamos ante la exclusión de la disidencia, la oposición teme ser señalada como aliada natural del terrorismo y la guerrilla, y persiste el acento de la militarización de la sociedad con presencia extranjera, el entronque del establecimiento político y económico con el narcotráfico, y el ascenso y aceptación del poder paramilitar. Un horizonte así puede explicar la indiferencia por esos procesos llamados democráticos y el rechazo a los que en el pasado fueron instrumentos de la democracia: los partidos políticos11. En el mundo y en Colombia existe ahora gran desconfianza hacia todo aquello que signifique aparato, porque los máximos paradigmas de la estructura ?el partido y el Estado? han fracasado. El partido se convirtió en un pequeño círculo y un reducido instrumento burocrático, servidor de vanidades personales y, a la vez, de ayuda para que se encaramen sus miembros en las más altas palancas del Estado. Y éste, con el tiempo, pasó a ser el más sólido aparato de injusticia, represión y terrorismo. Con estos antecedentes y la experiencia de la burocratización de los ejércitos, las iglesias, los clubes deportivos, los órganos judiciales, las universidades, los sindicatos y las ONG, el ciudadano común y corriente tiene mucho temor ante la estructura, la organización, los aparatos y los simples comités. Prefiere que no haya líderes a que éstos se conviertan en burócratas, dueños de un movimiento, una corriente de opinión, una masa, un pueblo. En suma, esta vez sí se han cumplido otras palabras de Lincoln: ?Nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito. Podrás engañar a todos algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos. En medio de ese escepticismo con linderos de inconformidad y depresión, cabe preguntar si todavía hay democracia en Colombia. Leamos a Saramago.


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1?En democracia, los pobres son reyes porque son mayoría, y porque la voluntad de la mayoría tiene fuerza de ley?. Ver página... de esta edición. 2 El Tiempo, Bogotá, jueves 19 de julio de 2004, p. 1-5. 3 El Tiempo, Bogotá, viernes 3 de mayo de 2002, p. 1-8. 4 Ballén, Rafael. Ilegitimidad del Estado. Reforma radical o revolución de la diversidad. Bogotá, Carrera 7ª, 2002, p. 313. 5 Platón. República, libro VIII. De acuerdo con Platón, la timocracia es un régimen político que nace de la aristocracia y viene a ocupar un lugar intermedio entre éste y la oligarquía. 6 ibid. 7 La única excepción, es decir, cuando gobernaron los pobres, fue durante dos meses: de marzo a mayo de 1871, y su gobierno se llamó la Comuna de París. 8 Carta dirigida al presidente Uribe por el candidato a la presidencia de los Estados Unidos John F. Kerry y por 22 senadores demócratas más. 9 Moreno, Pedro Juan. ?Fabio Echeverri es dañino?, en El Tiempo, Bogotá, domingo 18 de julio de 2004, p. 1-17. Moreno le dijo en reportaje a Yamid Amat sobre la politiquería de Uribe: ?Me he enterado por la prensa misma que ha tenido que recurrir a actos que él llamó politiqueros en la campaña; politiquería que prometió acabar y en la que ahora cae?. 10 Pastrana, Andrés. ?Pastrana rompe su silencio?, en El Espectador. Bogotá, 16 al 24 de julio de 2004, pp. 2A-4A. La periodista la pregunta a Pastrana: ¿El presidente Uribe compró conciencias? Y el expresidente Pastrana contesta: ?Eso lo sabe el país entero. ¿A alguien le queda duda después de lo que pasó con Yadis y Teodolindo??. 11 En todas partes del planeta, los distintos componentes de la sociedad, pero especialmente los sectores excluidos, responden con la indiferencia. El pueblo decepcionado se halla hoy más distante de las urnas. Se ve en todas nuestras democracias y lo vimos en la última elección del Parlamento Europeo, en junio 10 al 13 de 2004, con la más baja participación de ciudadanos en toda la historia de esa corporación. Cuando este ejercicio se llevó a cabo por primera vez, en 1979, la asistencia ciudadana alcanzó el 63 por ciento, y paulatinamente disminuye hasta llegar tan solo al 44,2 en la reciente elección.

COMUNICADO DE LA MISION INTERNACIONAL DE OBSERVACION EN HONDURAS.

Mision Internacional lamenta y condena un nuevo asesinato de otro profesor en Honduras
By akwesasnecounterspin


Comunicado de prensa – Tegucigalpa, 3 de agosto de 2009

Los docentes en el ojo del huracán del Terrorismo de Estado en Honduras. Llamado urgente a todos los sindicatos de profesores del mundo a realizar acciones de repudio de los asesinatos y acompañar a maestros solidariamente en Honduras.

La Misión Internacional de Solidaridad, Observación y Acompañamiento a Honduras repudia el nuevo crimen de Estado ocurrido en la madrugada del 2 de agosto en Tegucigalpa, cuando el docente Martín Florencio Rivera Barrientos, fue asesinado con 25 puñaladas, presuntamente por agentes de la Policía Nacional. Según el Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (Copemh), sindicato al que pertenecía Rivera, «los únicos enemigos del profesor son los autores del Golpe Militar, el Ejército y la Policía». La víctima había salido justamente del velatorio de su compañero de sindicato, Roger Abraham Vallejo Soriano, que falleció en la madrugada del 1 de agosto 2009 en el Hospital Instituto de Seguro Social de Tegucigalpa, a causa de un disparo de la policía durante la movilización del 30 de julio contra el Golpe de Estado. Según varios testigos, miembros de la Policía Nacional siguieron a Vallejo Soriano durante varios kilómetros hasta que, a pocos metros de distancia le dispararon en la cabeza, mientras él estaba descansando.

Con los crimenes de Rivera Barrientos y Vallejo Soriano se suman ya nueve los asesinatos por motivos políticos relacionados con el Golpe de Estado contra el Gobierno de Manuel Zelaya, golpe perpetrado el 28 de junio por la oligarquía política y económica del país con la ayuda del Ejército.

Según diversas fuentes constatadas por la Misión Internacional, han sido confirmadas las muertes de las siguientes personas: ISIS OBED MURILLO MENCIAS, de 19 años, muerto por disparos de las Fuerzas Armadas durante la marcha celebrada el 5 de julio por los partidarios del presidente depuesto al aeropuerto de Toncontin, Tegucigalpa; GABRIEL FINO NORIEGA, periodista de Radio Estelar, en el departamento de Atlántida, asesinado de 7 impactos de bala el 3 de julio cuando salía de su centro de trabajo; RAMON GARCIA, líder del partido político Unión Democrática (UD), obligado a bajar de un vehículo de transporte público cuando regresaba de una manifestación y acribillado a tiros en la localidad de Santa Bárbara por desconocidos; ROGER IVAN BADOS, ex dirigente sindical del sector textil y actual militante de la UD y del Bloque Popular (BP), amenazado de muerte con posterioridad al golpe y asesinado a tiros tras sacarlo por la fuerza de su propia casa el 11 de julio en San Pedro Sula; VICKY HERNANDEZ CASTILLO (SONNY EMELSON HERNANDEZ), miembro de la comunidad LGTB, muerto en San Pedro Sula por un impacto de bala en el ojo y con señales de estrangulamiento, durante el toque de queda; y una persona no identificada encontrada muerta el 3 de julio en el sector de “La Montañita” en Tegucigalpa, lugar que fue cementerio clandestino de ejecuciones extrajudiciales durante los años 80, vestía con una camiseta de la denominada “cuarta urna” (reinvindicación de los movimientos sociales para celebrar una consulta popular). Pedro Magdiel Muñoz Salvador, jóven de 22 años y miembro de la Asociación Cristiana Juvenil, arrestado por el Ejército el viernes 24 de julio, cuando se dirigía a la localidad de El Paraíso, en la zona fronteriza de Honduras con Nicaragua, para participar en las manifestaciones de apoyo al regreso del presidente Manuel Zelaya, y encontrado muerto el sábado 25 de julio en un terreno baldío cerca del destacamento policial de El Paraíso, con 42 puñaladas y señales de tortura en su cuerpo.

La Misión Internacional de Solidaridad, Observación y Acompañamiento a Honduras reitera la existencia de violaciones graves y sistemáticas a los Derechos Humanos en Honduras. Asimismo, evidencia la ausencia de un Estado de Derecho, lo cual provoca la desprotección de numerosos afectados por las graves violaciones perpetradas por el régimen encabezado por Roberto Micheletti. Todo ello hace urgente la presencia de una Misión de observación de Derechos Humanos permanente y de carácter vinculante de Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con la participación de ONG internacionales.

Por otra parte, hacemos un llamamiento urgente a los sindicatos de profesores en el mundo para realizar acciones de repudio contra estos asesinatos y acompañar al sector de enseñanza solidariamente en Honduras. La presencia de profesores de otros países se hace más necesaria aun ya que el regímen golpista esta orquestando una campaña de intimidación y represión contra el magisterio, por participar activamente en el Frente Nacional contra el Golpe de Estado y por convocar paros nacionales (huelgas generales) efectivos en todo el país.

La Misión Internacional de Solidaridad, Observación y Acompañamiento a Honduras, en la que participan redes, movimientos sociales, sindicatos, ONG, organizaciones de Derechos Humanos, grupos cristianos, cargos políticos y ciudadanos solidarios de América y Europa, está coordinada por la Alianza Social Continental y la Red Birregional Europa, América Latina y el Caribe ‘Enlazando Alternativas’.

Más información: +504 – 898 52 607 / +504 – 964 23 566 / +504 – 965 93 265 / +504 965 91 621

MARCHA EL DOMINGO 10 DE AGOSTO,CONTRA LA CUMBRE DE PAISES DEL NORTE,EN GUADALAJARA,MEJICO.

MARCHA EL DOMINGO 10 DE AGOSTO, CONTRA LA CUMBRE DE PAISES DEL NORTE, EN GUADALAJARA,MEJICO.Compartir
Hoy a las 16:53 | Editar nota | Eliminar
Publicado por cronicadesociales en Agosto 4, 2009


FOTO: HECTOR JESUS HERNANDEZ

La ruta de la manifestación se definirá en función de los cierres en el primer cuadro

JUAN CARLOS G. PARTIDA/ La Jornada Jalisco /4 Agosto 09

El Movimiento de Liberación Nacional (MLN) anunció que el domingo próximo, durante la Cumbre de los Líderes de América del Norte, se realizará una marcha de protesta por las políticas neoliberales que se acuerdan en este tipo de reuniones, con énfasis especial en exigir al presidente estadunidense Barack Obama una decisión firme a favor de los millones de migrantes mexicanos en ese país y que son tratados como ilegales.

La denominada Marcha por la Soberanía y la Paz iniciará a las 10 de la mañana del domingo, segundo de los dos días de la cumbre norteamericana, y el punto de partida está programado en la confluencia de las avenidas Chapultepec y Vallarta. De ahí se desplazará hacia el centro de la ciudad, aunque todavía no se ha marcado con exactitud el recorrido debido a los cierres que se harán en el primer cuadro para resguardar la reunión.

Desde la semana pasada comenzó a circular un volante en la ciudad anunciando la marcha. Dos puños cerrados y alzados son la imagen y el texto dice: “Obama entiende. Abajo el muro de la tortilla, solución al problema migratorio, fuera golpistas de Honduras, fin al bloqueo contra Cuba, libertad a los cinco héroes cubanos, fuera tropas yanquis de Irak, alto al ASPAN, abajo el TLC”.

Por lo pronto la zona del Instituto Cultural Cabañas ya se encuentra resguardada y bajo vigilancia del Estado Mayor Presidencial que coordinado con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Canadá tienen restringido el paso mediante la colocación de vallas.

Aunque el gobierno estatal no tendrá mayor participación en la cumbre salvo la de servir de anfitrión, el gobernador Emilio González Márquez dijo el domingo que haber escogido Guadalajara como sede fue “una distinción” de parte del gobierno que encabeza Felipe Calderón.

“No sé por qué motivos (pero nos distingue en relación a todas las otras ciudades de México) han escogido para esta reunión importante a Guadalajara, estoy seguro que sabremos estar a la altura de este compromiso que tiene México para con la comunidad internacional”, dijo González Márquez.

La agenda completa de la reunión se sigue manteniendo en secreto, aunque los cancilleres de los tres países acordaron que los temas girarán sobre todo en relación al cambio climático, seguridad y competitividad comercial.